“Siempre he sido un caminante”

27_08_2018 HOY_LUNES_270818_ El País12 B

En su primer viaje para recorrer el camino de Santiago de Compostela, Miguel Ceara Hatton recorrió 917 kilómetros en 37 días, iniciando en Francia y terminando en la ciudad de Finisterre, situada en la costa de Galicia, España, cuyo nombre significa “el fin de la tierra”. Bajó 30 libras de peso.
Su memoria registra momentos de mucha emoción al final del camino.l
“En la ciudad de Finisterre, como a tres kilómetros, hay un faro viejo, que es “el kilómetro cero” de esa ruta que recorren los caminantes.
“Dejamos las mochilas en un lugar donde íbamos a dormir y yo empecé a correr y fui adelante. Cuando llegué, abracé la señal y empecé a llorar de la emoción junto a dos jóvenes argentinos, a quienes conocí y nos hicimos amigos en el trayecto. Los tres nos abrazamos a la señal del kilómetro cero y duramos allí alrededor de 45 minutos llorando, abrazándonos. Después llegaron otras personas y se unieron al júbilo del emocionante momento”.
Finisterre (en gallego y oficialmente, Fisterra) es un municipio español de la provincia de La Coruña, en Galicia. Pertenece a la comarca de Finisterre. Su nombre deriva del latín finisterrae(el fin de la Tierra). Es uno de los puntos más importantes del Camino de Santiago. Este pueblo es meta para decenas de miles de peregrinos que deciden cada año continuar su peregrinación más allá de Santiago, llegando hasta la costa.
Ceara Hatton y su esposa recorrieron en otra ocasión 288 kilómetros por una ruta diferente, más tranquila. Él disfruta las caminatas largas y lo hace frecuentemente, desde muchacho, para ejercitarse. “Yo soy de Santiago y caminaba desde que era muchacho. Cuando vine a la capital caminaba desde Intec hasta mi casa que quedaba en la avenida Bolivar. Siempre he sido un caminante”.
En el país busca lugares para hacer caminatas. Disfruta del trayecto San José de Ocoa a Constanza, “muy bonito, y así uno busca rutas que te permitan caminar. Lo bueno que tiene este tipo de actividad es que los únicos activos que llevas es lo que puedes cargar, y debes estar consciente de que debes cargar el diez por ciento de tu peso, no más de ahí”.
“No temo dormir solo en medio del bosque, ni me atemoriza la soledad. Uno hace un camino solo siempre, luego lo comparte, pero en un momento determinado te aisla y bajas el ritmo. Nadie puede ir al ritmo de los otros. Eso es lo bueno que tiene este tipo de ejercicio, con la naturaleza todo el tiempo. No tengo ningún problema en dormir donde sea. No me molesta tirarme al piso, en la tierra”.
Ceara Hatton refiere que la experiencia más interesante fueron los 917 kilómetros. “Cuando llegas al final del camino (a la ciudad de Finisterre ) es a un pueblo pequeño, a final del camino.
En el país ha recorrido zonas por los atractivos parques nacionales, “pero no le sacamos provecho. Debe haber rutas organizadas. A los caminantes nos gusta la aventura, pero también la seguridad. El problema no son los asaltos. Nunca he escuchado a nadie que haya tenido problemas ni nada de eso. He caminado por lomas, sin ningún problemas. Lo único que se necesita es un mapa de rutas públicas. Estas caminatas educan a la gente, le enseñan la importancia del ambiente, del espacio y uno conoce mejor el país. Eso es importante porque ayuda a entender más a esta nación, apreciarla, valorarla, defenderla. En realidad, uno de los grandes riesgos que tenemos es el tema ambiental”.
Caminante de experiencia “Yo disfruto la planeación del camino. Ahora, con los recursos de Internet, hago las rutas con los mapas, calculo la cantidad de kilómetros, cuánto debo caminar diario, es decir, uno disfruta todo el tiempo del paisaje, no tener nada de frente, comer frutas o lo que aparezca. Cuando tienes un contacto con la naturaleza que te permite entender la biodiversidad, el rol de los bosques, son cosas que valen la pena disfrutarlo, promoverlo. Uno aprende muchas cosas en esas caminatas: Tolerancia, resistencia, voluntad. Hay momentos en que la voluntad debe doblegar el cansancio, pero en ocasiones se te olvida que está cansado. La adrenalina es que te genera el avanzar, avanzar,
Ceara Hatton hizo una caminata por La Selva Lacandona, también llamada “Desierto de la Soledad”, ubicada en el estado de Chiapas, México. La región está poblada por el pueblo maya. En una ocasión intentó hacer una ruta por Marruecos, pero le pareció que era peligroso. Esta planificando caminar desde Lisboa hasta Santiago de Compostela para recorrer un poco más de 600 kilómetros.


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