El cerebro otoñal (envejecer)

La distinguida dama Maribel Lazala, una fraterna amiga que dirige el suplemento En Sociedad de este diario, en razón de que el próximo lunes se celebrará el ¨Día del Envejeciente¨, por declaración de las Naciones Unidas, aprovechó la fecha para reconocer a una institución que ha hecho aportes sustanciales en procura del bienestar y la seguridad de muchos envejecientes o adultos mayores. La institución de servicio para los mayorcitos es dirigida por la talentosa abogada Gianni Paulino, quien, junto a un equipo de personas deseosas de servir, han logrado un organismo formal para apoyar y hacer más fácil esos últimos años de la vida: hablamos de la ¨Fundación Manos Arrugadas¨.
En un muy ameno conversatorio entre distinguidas damas revisamos diferentes aspectos de ese inexorable paso del tiempo, pues si usted vive mucho tiempo de manera indefectible usted envejecerá y sigue siendo una de las principales preocupaciones del ser humano cuando empiezan a caer los años, el envejecer con dignidad.

Empezamos nuestra vida con una dotación completa de neuronas, pero el número de interconexiones entre ellas hace explosión en más o menos los primeros 15 meses de vida y continúan brotando agresivamente hasta los últimos años de la adolescencia. Muy pronto después de este momento, nuestro cerebro ha alcanzado su cima y luego la única dirección posible es hacia abajo. Aunque algunas regiones del cerebro declinan con más rapidez que otras, perdemos una media aproximada del 10% de nuestras materias gris y blanca cada década de nuestras vidas.
Mientras las talentosas damas conversaban, pensé en qué le pasa al cerebro cuando llegan esos ¨años dorados¨. Los procesos moleculares del envejecimiento cerebral se parecen a los de otras células del organismo, como la piel que se arruga, al pelo que encanece; son iguales los procesos degenerativos en el órgano rector. Se pueden resumir en 4 fases: la primera es consecuencia de que las neuronas como cualquier célula humana, solo se pueden replicar por un período predeterminado, pues en cada división celular se utilizan pequeñas porciones de las puntas de los cromosomas, los llamados telómeros. La enzima telomerasa puede ayudar a alargar la punta de los telómeros; – se van gastando-, pues hasta hoy son limitadas las divisiones neuronales posibles. Se ha demostrado en las células cutáneas, que ellas pueden realizar 40 ó 50 divisiones y luego mueren.
Enzimas como el SIR2, alargan la vida en los animales experimentales, al elevar la estabilidad del genoma, mejora la actividad energética de las células, aquello de ¨come menos y vive más¨ se aplica en las neuronas por igual, pues con menos energía disponible las mitocondrias, que son las centrales energéticas de las células se preservan más longevas. El estrés oxidativo, es la tercera condición: la liberación de radicales libres desempeña una acción nociva propiciando el envejecimiento de las neuronas. Las vitaminas C y E, ayudan a evitar el envejecimiento por disminuir estos radicales tóxicos. Una cuarta instancia, los procesos degenerativos de la tercera edad, guardan relación con la producción de mecanismos que promueven la formación de proteínas anormales que inician por ejemplo el Alzheimer.
Nuestras fuerzas mayores radican en las profundidades del ser y sabemos que esa vitalidad puede permanecer con menos daños desde nuestros albores, siempre que propiciemos el placer de vivir la vida, de abrazar a nuestros seres queridos, de socializar y amar intensamente, de disfrutar nuestras acciones diarias, de escuchar hermosas melodías, hacer cosas gratificantes, usar nuestros cerebros; lo que, sin lugar a dudas, nos mantiene en pie. Nuestra capacidad de razonamiento alcanza su máxima cima alrededor de los 20 años y declina sin cesar desde esa edad. El paso de los años nos hace proclives a diferentes enfermedades, una muy temida es la demencia tipo Alzhéimer. Si usted quiere saber detalles de cómo y porqué se producen estos daños en el cerebro busque en Cuesta nuestro más reciente libro, ¨Alzheimer y Demencias enfoque actual.¨
Sabemos que después de los 65 años es preocupante, ya que la padecen el 40% de los mayores de 85 años. Alguien dijo que la vejez era para cobardes y otro le respondió que esta séptima edad es la más cruel. Finalmente, reitero mis felicitaciones a ¨Manos Arrugadas, que buena obra de bien.