El choque entre forma y fondo

A República Dominicana le asistía el derecho a modificar su posición de política exterior respecto de China Popular y Taiwán y la opinión pública juzgó de inmediato que el viraje era correcto por lo promisorio de relaciones formales con Beijing en vez de con Taipei, Formosa. Pero la ruptura con la isla nacionalista fue desconsiderada en su forma, tras más de 70 años de beneficiosa identificación en muchos órdenes con la generosidad taiwanesa, que en los últimos años y particularmente en los meses recientes, alcanzó su mayor nivel. Queda la percepción de que el Gobierno planeó golpear de sorpresa a su viejo aliado (palo “asechao”) en vez de recurrir a un distanciamiento gradual, con expresa y prudente renuncia por canales diplomáticos a voluminosas donaciones con las que el viejo amigo ponía énfasis en demostrar su interés por mantener la alianza.

Ese no fue el proceder de países occidentales como Estados Unidos que en un vuelco emprendido decenios atrás se inclinó hacia la China grande, reconociéndola como Estado único de ese pueblo asiático. Pero con notable pragmatismo el trato de nación a nación con el gobierno isleño continuó con fluidez y reciprocidad, con oficinas de intereses facilitadoras de intercambios comerciales de capitales y de tramitación de viajes y migraciones en ambas direcciones; además del permanente y poderoso respaldo militar que Washington extiende a Taiwán. Lo cortés no quita lo valiente.

Incertidumbre con  las  armas

Con presteza la Policía identificó al supuesto autor de la muerte de una joven estudiante en la avenida George Washington. Recurriendo a técnicas apropiadas desentrañó el origen del arma utilizada aunque de paso la sociedad queda intrigada por los antecedentes de este artefacto de fatal destino que es propiedad del Estado.

Se trata de una pistola (cuerpo de delito) usada anteriormente por un asaltante que la recibió en alquiler de un agente y con la que mató a una persona. Habría que explicar por qué la poseía ahora el capitán de la Fuerza Aérea que cercenó una vida y divulgar el expediente del policía que la cedía al mejor postor en un país preocupado por el frecuente involucramiento de miembros de la autoridad en actos delincuenciales, indicio de que todavía no se aplican criterios que eviten tales descarríos.