El clavo con Quirinito

Eusebio Rivera Almodóvar

El Poder Judicial y las autoridades policiales parecen estar compitiendo por encabezar las noticias más cantinflescas sobre realismo mágico e historias de la vida real, frecuentemente trágicas, que se producen en nuestro país. Sólo por mencionar algunos relativamente recientes, citemos el caso de Figueroa Agosto y Sobeida, el mortal tiroteo en la cárcel de Najayo, el retorno de Quirino y sus acusaciones pre electorales, el asesinato del ingeniero contratista de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE) dentro de un sanitario de esa institución, el asesinato de la niña Carla Masiel, la apasionante e interminable serie Odebrecht, los numerosos casos de corrupción que supuestamente involucran a pasados y actuales funcionarios públicos, el protagonismo alcanzado por el movimiento Marcha Verde en la lucha contra la corrupción y la impunidad, el horrendo asesinato de Emely Peguero, confesado por su novio y en la palestra hace unos días la supuesta muerte de Pedro Alejandro Castillo Paniagua, alias Quirinito, que, según reportes periodísticos, ha sido tomada como un caso cómico de desaparición misteriosa porque es un difunto que no tiene tumba, ni cadáver y solamente se dispone de un acta de defunción que aparentemente sería un punto de partida para la investigación del caso.
Los dominicanos llamamos “clavo” a películas muy malas y con las reseñas periodísticas de las reacciones del Procurador General de la República y el Presidente de la Suprema Corte de Justicia ante las preguntas sobre el muerto sin tumba y sin cadáver, me luce que esta novela terminará siendo un tremendo clavo y, por demás, oxidado con las declaraciones de los representantes de la justicia y la Policía Nacional.


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