El clima y ese pequeño recordatorio de un tema pendiente

Millizen Uribe

Aunque afortunadamente las precipitaciones esperadas por el huracán Isaac fueron menos de las inicialmente proyectadas, debido, en parte, a que en un momento clave el fenómeno meteorológico degeneró en tormenta y luego en onda tropical, la ocurrencia de este tipo de eventos climáticos representa siempre una ocasión propicia para reflexionar, como país, sobre temas estructurales pendientes.
Los drenajes pluviales son uno de esos temas, el vertido, tipo y recogida de basura es otro. Pero un gran tema son las viviendas: sus habitantes, condiciones y ubicaciones.
Y aquí, las desigualdades e inequidades sociales y económicas que campean en la población dominicana se ponen nueva vez de manifiesto, porque mientras algunos desde sus torres de la avenida Lincoln o Anacona ven en un clima lluvioso una oportunidad de descanso o hasta de romance, los habitantes de sectores vulnerables se enfrentan al trauma e incertidumbre de perder sus ya pocos enseres y lo más sagrado: la vida.
Además, tomando en cuenta que somos un país ubicado en el mismo trayecto del sol, como escribió el gran poeta Pedro Mir, pero también en la ruta de los huracanes, estos fenómenos son frecuentes, por lo que urge apostar a soluciones definitivas porque cuando uno calcula el costo de movilizar las personas que viven en zonas vulnerables, llevándolas a albergues, proveyéndoles alimentos e insumos…se puede llevar la sorpresa de estar ante una inversión significativa que, de todos modos, no palia el trauma emocional de tener que salir corriendo de tu casa, sin garantías de que al volver la encontrarás.
Por esto urge buscar soluciones definitivas y estructurales al tema de la vivienda. Y aquí hay que reconocer esfuerzos importantes del Gobierno de Danilo Medina a través de proyectos como Ciudad Juan Bosch, Domingo Savio y La Barquita. Sin embargo, falta mucho más y hay que considerar otros esquemas que trasciendan el fideicomiso y que permitan la participación de familias empobrecidas, justamente las más vulnerables, en otras condiciones crediticias que vayan más acordes a su realidad económica y social.
Análisis de iniciativas de la sociedad civil como Casa Ya y legisladoras como Gloria Reyes han calculado que para solucionar el problema de la vivienda en RD se necesita que por lo menos por 10 años se invierta el 1% del PIB anual. Pero la verdad es que inclusive en el bautizado “año de la vivienda”, la inversión pública deja mucho que desear (en promedio no llega ni al 0.5%) y recordemos que donde se pone el dinero, se expresa la voluntad real.
Finalmente, recordemos que, aunque en la idiosincrasia dominicana un techo propio es visto como un sueño, en la Constitución dominicana tiene rango de derecho, uno fundamental que al sol de hoy no se está garantizando.