El colibrí, una ave amenazada y convertida en amuleto de amor

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México.  En algunos mercados de Ciudad de México ha proliferado durante los últimos años una esotérica costumbre en torno a los colibríes: disecarlos para que formen parte de amuletos que, según cuentan los locatarios, tienen el poder de atraer el amor.
“El colibrí disecado se pone en una bolsita de tela roja con pétalos de rosa, junto con la foto de la persona amada y, si se quiere mayor efectividad, se coloca ropa interior. El amuleto se carga siempre a la altura del pecho, para hombre puede ser en la camisa y para mujeres en el sostén”, explica a sus clientes Nancy, locataria del Mercado Juárez, ubicado en la capital del país.
Según indica después, todo el “amarre” (trabajo) tiene un costo de 2000 pesos mexicanos (unos 105 dólares).
En el Mercado de Sonora, también en la capital, se puede acceder a la venta de colibríes “de criadero”, título que ostenta un llamativo cartel cuyo objetivo es que el cliente no tema realizar la compra al dudar de la legalidad de la procedencia.
“La pareja tiene un costo de 1000 pesos (52 dólares). Anímese”, señala la vendedora. Sin embargo, los animales enjaulados que aquí se exhiben distan mucho de los colibríes ágiles y coloridos que gozan de libertad y que llegan a recorrer largas distancias entre Alaska y Suramérica.
Estos lucen un plumaje café, su piel arrugada se asemeja una ciruela pasa y no vuelan. De hecho, ni siquiera se mueven.
La investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y líder del proyecto “Monitoreo de los colibríes de México en la Cantera Oriente”, María Arizmendi, asegura a Efe que es imposible reproducir colibríes de cualquier especie en cautiverio, ya que, si un colibrí está más de diez minutos sin comer, muere.