El constante acto de matar

El fogonazo de pistolas insiste en su luctuoso papel en el día a día de los dominicanos. El asesinato por brutal robo menor de ancianos indefensos. La rebelión de borrachos armados que responden a tiros la acción policial contra ruidos. Hombres posesivos en desborde machista que asesinan a mujeres que se negaban a seguir viviendo con ellos. Una danza homicida se enseñorea sobre la sociedad con la ley del gatillo. Cadena de muertes que multiplican los huérfanos y padres en el dolor inmenso de que sus hijas mueran temprano a manos de individuos mentalmente incapaces de aceptar el final de unas relaciones.
Esta escalada de violencia tiene a actores impredecibles, difíciles de atajar. Hombres con fijaciones a causa de un medio social que les infunde un sentido de poder absoluto sobre la mujer: Mía o de nadie. Fuera de los feminicidios se sufre además por la cruel ligereza de matar por tonterías de tránsito o porque la decisión de alguien es hacer ruidos a deshoras o matar si osan impedirlo. Falta ha hecho una drástica prohibición de porte de armas a gente propensa a la agresión mortal. Falta ha hecho también una promoción, por todos los medios posibles, de una persuasiva prédica contra los moldes de conductas destructivas, en un esfuerzo por liberar a la nación de las rachas homicidas. Las restricciones actuales a la posesión de herramientas letales que a diario cobran vida han mostrado infuncionalidad.

El Procurador tiene la palabra

La comisión que pasó revista a licitaciones y contrataciones para el proyecto Punta Catalina, que en modo alguno actuó en el marco de lo institucionalmente judicial, rindió un informe que por su contenido diverso, explicativo y de valor, debe ser un punto de partida en firme para la investigación a fondo que corresponde a la autoridad competente y que debe poner énfasis en lo penal que proceda.

Sin un consiguiente encausamiento, el informe de lo indagado al proceso de selección de la firma Odebrecht y otras para instalar plantas de carbón en la provincia Peravia no llega lógicamente, a lo definitivo, por bien intencionado y equilibrado que fuere tal ejercicio. Lo previsto desde un principio es que el Ministerio Público aplique los medios procesales al caso. De la A a la Z y sin vacilación.


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