El continuismo: la meta perenne de los políticos

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El gusanito del continuismo en los políticos está presente en todas las naciones. Cada ciudadano que se dedica, supuestamente, a servir a los demás tiene un anhelo íntimo de prolongarse a como dé lugar en el disfrute en los máximos cargos nacionales. Y la egolatría comienza a surgir desde sus comienzos en el poder hasta llegar a una etapa en que se creen insustituibles y que sin ellos se hunde el país.
Los políticos no pueden desprenderse de los halagos masivos de sus seguidores. Esos halagos ayudan a que su adrenalina se mantenga en ebullición e incentivados. Esto los hace buscar la forma de complacer a sus seguidores mediante la corrupción, las promesas demagógicas que hacen y los esfuerzos para no perder sus simpatías. Y se afianza la pasión continuista y el clientelismo.
Tal proceder de los políticos es una condición humana muy normal inherente con su naturaleza . Muchas veces aparecen cualidades y habilidades heredadas que bien estimuladas los lleva a convertirse en algo superior a la de sus ancestros. El halago de los semejantes y deseos de servir en la política sobresale y se enreda en un vicio del cual ningún político se zafa. Se creen predestinados, y con los halagos de grandeza, viene el daño de olvidarse del bien común. Se inicia el proceso en que han caído todos los grandes hombres dedicados a la política para tan solo buscar la satisfacción de su egolatría y ambiciones desmedidas que terminan siempre en el estercolero de la corrupción abrumadora.
Y de la pasión por la actividad política, después de haber caído en sus redes, nadie se zafa. Es un vicio donde la adicción los obliga a volver sobre sus huellas. Y tal cosa se confirma con lo expresado por un expresidente peledeísta a un renombrado comunicador donde justifica su necesidad de mantener sus aspiraciones de querer volver al poder embelesado por las exigencias de sus seguidores conscientes de que es la única manera de disfrutar de nuevo de las mieles del poder. Y es que así se aseguran nuevas tajadas del pastel gubernamental presupuestario cada vez de mayor tamaño.
Y la costumbre establecida por los dirigentes peledeístas, como buenos políticos, es que se olvidan de casi todo lo realizado por sus antecesores. Entonces dejan destruir inversiones millonarias que van desde equipos de hospitales dañándose a la intemperie hasta construcciones con sus varillas de acero al aire sin ninguna intención para concluirla. El caso del atraso en la segunda línea del Metro, frente al arrollador avance de un teleférico inventado a la carrera, reafirma de como lospolíticos acotejan los proyectos propios por encima de lo que ya existe o esta en proceso de realización para presentarse como mas capaces e innovadores. Se olvida de todo lo invertido por sus antecesores queriendo desmeritar una obra para que tan solo sea la de ellos que prevalezca y ser elogiados por el clientelismo rampante de las masas a la espera de la dádiva oficial de los mas variados bonos.
Y la costumbre de los políticos de olvidarse de obras iniciadas por otros tuvo su mayor expresión cuando en 1959 se paralizó la construcción de la carretera de San Francisco de Macorís a Nagua, Río San Juan y Puerto Plata. Hubo que esperar hasta 1966 con el retorno del doctor Balaguer al poder para que se reanudaran los trabajos. Igual ocurrió en 1978 cuando se paralizaron los trabajos de la avenida de los Reyes Católicos en Cristo Rey y su construcción se reanudó después que el PRD salió del poder en 1986 y retornó el doctor Balaguer. Y ahora ocurre de como una obra del doctor Balaguer como el Faro a Colón, por falta de mantenimiento se deja languidecer en que su costoso sistema de luces ya está deteriorado y el entorno es una madriguera de delincuentes y alimañas de toda clase.
Y en las facciones peledeístas el revanchismo es más arraigado que entre reformistas de otros tiempos y aquellos perredeístas engendradores de las raíces peledeístas. Por eso que el teleférico del Ozama es una inversión de frágil rentabilidad pero es una hechura de la actual administración del PLD, por lo tanto tiene una alta prioridad por encima de otras necesidades mas urgentes como de la línea 2-B del Metro. Prefieren ponerlos a comer de la mano generosa de los líderes peledeistas con sus propios proyectos como aquellas antieconómicas presas de Palomino y Pinalito. Y es que el criterio de los dirigentes peledeistas esta focalizado que con sus obras propias tienen el control de la gente y la manipulación de sus mentes. Solo con sus obras puntuales del desarrollo como las plantas de Punta Catalina pueden considerar que tienen garantizado el apoyo mayoritario de la ciudadanía.