El contubernio viene de lejos

De todas las tropelías que se cometieron durante la tiranía del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina, durante su férrea dictadura 1930-1961, que recordemos, sólo el asesinato de las hermanas Patria, María Teresa y Minerva Mirabal fue llevado a juicio, al someterse a los nombrados Víctor A. Peña Rivera, Néstor Antonio Pérez Terrero, Ciriaco de la Rosa, Emilio Estrada Malleta, Alfonso Cruz Valerio, Rojas Lora, y Candito Torres, éste último en ausencia.
Sin embargo, estos implicados y condenados por el vil asesinato de las hermanas de Ojo de Agua, Salcedo, fueron liberados en pocos años por la complicidad de autoridades de funesta recordación,
Esto nos hace ver que los dominicanos siempre hemos vivido bajo el influjo del contubernio, la complicidad, y la impunidad que corroen los cimientos de la República.
Juan Bosch, quien llegó al Poder en las elecciones del 20 de diciembre de 1962, apoyado por sectores trujillistas que aborrecían al doctor Viriato A. Fiallo, que fue un combativo anti-trujillista, fue el primero que al asumir el Poder Ejecutivo tras la decapitación de la tiranía, proclamó “un borrón y cuentas nuevas”, iniciando el contubernio que perdura hoy entre las clases dominantes.
De ahí, todas las autoridades que nos han gobernado enarbolan las complicidades y el contubernio para lograrse la impunidad entre ellos ante los actos de corrupción con los dineros del erario, en detrimento de un pueblo que sufre y padece una miseria espantosa, pese a que el pasado 27 de febrero, en su discurso de rendición de cuentas, el presidente Danilo Medina dibujó “un paraíso terrenal”.
El contubernio quedó evidenciado con el arreglo a que llegó el ex presidente Hipólito Mejía con el senador de Baní, cuando en vez de pedir una indemnización, le otorga un indulto puro y simple.