El efecto de la indiferencia

La indiferencia ante los problemas pequeños es el mejor fertilizante para cultivar grandes males. La arrabalización de esquinas como la Duarte con París y la Ovando con Gómez, o la parada Mamá Tingó del Metro, comenzó con uno o dos vendedores a los que la autoridad ignoró. La indiferencia se encargó de darnos lo que nos atormenta hoy. Esto no es exclusivo de los centros urbanos, sino que abarca múltiples ámbitos. Cuando empezó la “toma” de Valle Nuevo eran unos pocos los ocupantes. Hoy es mayúsculo el problema.
Ahora hay que hacer mucho aparataje para tratar de desmontar lo que la indiferencia produjo en todos esos lugares cuya ocupación empezó de a poquito. Quienes contaminan los ríos Ozama e Isabela con vertidos de sólidos y líquidos y con el desguace de embarcaciones no eran tantos al principio, pero se dejó crecer el número y vaya usted a ver lo que ha pasado.
Otra arista del problema es que a veces la autoridad hace aspavientos que llevan a creer que están resolviendo los problemas, pero tras el efecto mediático, la arrabalización sigue su agitado curso. Hemos ilustrado con ejemplos lo que pasa cuando se ignoran los problemas desde su nacimiento. Aspiramos a que todo lo que se predica y hace ahora por Valle Nuevo, el Ozama y el Isabela y otros entornos sea un ejercicio de voluntad política irreversible.

Más atención a los huérfanos

Los niños y adolescentes que han quedado huérfanos por causa de feminicidio y suicidio de los padres son personas especiales, a las que hay que atender para atenuar los traumas dejados por los hechos. El Ministerio de la Mujer tiene registrados 176 huérfanos y da apoyo a un total de 230 personas afectadas por estos hechos horrendos. En muchos de los hogares que han acogido muchachos y muchachas en esta situación el cuadro es deprimente, porque a las precariedades se suma el comportamiento violento heredado por muchos de los hérfanos.
Es necesario hacer más intenso el esfuerzo oficial en favor de estos muchachos. Liberarlos de los traumas no es tarea fácil, pero es más difícil aún en medio de precariedades materiales. Hay que mejorar el trillo de ellos hacia el porvenir.

 


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