El espinoso camino del PLD

Glenn Davis
Los seres humano nacen, crecen, se reproducen y mueren, es una ley de vida. Eso mismo pasa en el mundo institucional, del cual no escapan las organizaciones políticas, pero con la notable diferencia que los seres humanos no tienen escapatoria a su desaparición física y las entidades políticas si se lo proponen pueden alcanzar la vida eterna.
Esa gran diferencia no ha podido ser identificada por quienes dirigen el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), donde algunas de sus principales figuras se propusieron hace unos años atrás convertirse en una especie del PRI en México, el cual llegó a gobernar ese país por 71 años de forma ininterrumpida, o como los Partidos Demócrata y Republicano en los Estados Unidos.
Si bien es cierto, han hecho el intento, pues en el 2020 cumplirán 20 años gobernando la República Dominicana en distintos períodos, 16 de ellos sin interrupción. Pero los Demócratas y los Republicanos en EE.UU se han alternado en el poder al menos cada 8 años, mientras que, en México, ningún miembro del PRI gobernó más de un período ese país, muy diferente al comportamiento del PLD en la República Dominicana.
Hay que destacar, que en sistema político y electoral los EE.UU nos llevan años luces, es por ello que, en múltiples ocasiones utilizamos como modelo, pero que no somos capaces de emular e implementar aquí, donde ni siquiera hemos podido lograr aprobar las normas y leyes que regulen nuestro sistema y organicen la vida de los partidos políticos en el país.
Evidentemente el PLD está apostando a su autodestrucción, con el comportamiento inusual mostrada en principio por la cúpula de la organización, la cual se replica a todos los niveles dentro de la organización fundada por Juan Bosch. La pérdida de valores y credibilidad, las confrontaciones públicas y los organismos infuncionales, eran cosas invisibles en el partido de la estrella amarilla.
Aunque no lo parezca, todavía hay tiempo para recuperar el terreno perdido, es cuestión de que el poderoso comité político funcione acorde con las exigencias de los compañeritos de las bases, que solicitan a gritos una nueva forma de hacer política y renovación urgente.