El evangelio según San Odebrecht

Eusebio Rivera Almodóvar

A pesar de haber conocido desde mi niñez hasta la adolescencia los ritos y dogmas de varias sectas cristianas, no leí nunca la biblia completa; sin embargo me he dado varias veces el gustazo de releer los proverbios, el Eclesiastés, los salmos y el Apocalipsis, escritos por visionarios (con inspiración divina, según los creyentes) o verdaderos filósofos con mentes privilegiadas.
En el evangelio según San Lucas, capítulo 23, versículos 32-43, se relata que Jesús estaba crucificado en medio de dos ladrones, uno malo y otro bueno, este último así definido porque calificó de injusta la crucifixión de Jesús, por lo cual éste lo bendijo con la expresión “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”.
La Odebrecht está internacionalmente crucificada, con múltiples ladrones a su derecha e izquierda; en algunos países los buenos ladrones han admitido la aceptación de sobornos y ya se habla de encarcelamientos y compensaciones. En nuestro país, hasta hoy solamente un buen ladrón (de acuerdo con el pasaje bíblico) ha admitido que recibió dinero de la Odebrecht y aparentemente continúa en el paraíso prometido porque ya nadie lo menciona. Sin embargo, los malos ladrones, que todo el mundo quiere saber quiénes son, en realidad son versiones modernas de “buenos ladrones” porque se regodean pidiendo que les busquen pruebas que ellos saben que no aparecerán porque, ¿a qué estúpido se le ocurriría recibir sobornos personalmente donde puedan fotografiarlo o grabarlo?
Es la crónica de un desenlace anunciado. Bajar a Odebrecht y en su lugar crucificar al pueblo, al lado de un grupo de modernos “buenos ladrones” a quienes nadie podrá probarles nada.