EL FESTIVAL DE DIBUJO DEJA HUELLAS EXTENSAS

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Cada Festival del Dibujo, organizado por la Fundación Arawak y encabezado por su presidenta, Mildred Canahuate, mantiene principios e ideales –¡por el dibujo siempre!– y agrega a las anteriores ediciones elementos tan importantes como retadores.
Sin duda, el cambio de mayor incidencia ahora fue el lugar del evento –exposiciones y actividades teóricas–. Ya estábamos acostumbrados a la galería de Mildred, un poco mucho… la casa de los artistas. En el 2017, el festival se trasladó a los espacios flamantes del Downtown Center.
En principio, los centros comerciales favorecen visitas espontáneas de un público de tránsito y benefician a la frecuentación. Aquí, fue un local impresionante, pero difícil en cuánto al montaje en gruesos paneles que ocupaban mucho espacio, y la museografía difusa no incidió en los atractivos de las exposiciones. ¡Estas, muy buenas todas, felizmente prescindían de un apoyo escenográfico!
Si pluralizamos las exposiciones en vez de la exposición (en) singular, es que, atinadamente, el festival, a modo de una magna celebración, mostró y demostró la vigencia del dibujo dominicano, no solamente como el aporte intrínseco de los artistas expresamente participantes, sino en manifestaciones corolarias, muy interesantes y de popularización necesaria: el “comic”, la ilustración y caricatura, el diseño arquitectónico.
Queremos subrayar igualmente un “fragmento” de la colección del Museo del Dibujo Contemporáneo (MUDIC), presencia histórica única en la museología nacional. No podemos empequeñecer la contribución de los invitados, generalmente figuras incuestionables, lo que incluye el homenaje a maestros –fallecidos– de la modernidad, expertos dibujantes todos…
Dibujos de 52 participantes. Este año concurrieron más, un ascenso lógico por la reputación del festival que, si tuviera medios –pensamos en un respaldo oficial–, alcanzaría todavía un auge mayor y las superficies merecidas, ¡por más tiempo! El dibujo de artistas dominicanos, en su joven madurez y/o emergentes, se caracteriza por una inquietud y una búsqueda, renovadas en su producción de signos, conceptos y sujetos.
Hubo aquí un repertorio iconográfico, muy variado y abundante, figurativo –no obstante abierto a una abstracción integrada–, explorando más los mitos y la percepción de la condición humana que la naturaleza exterior.
Entre la multiplicidad de los medias, queremos subrayar la seducción de la acuarela y la práctica de técnicas mixtas. Por cierto, nuestros dibujantes dan categoría a la pulcritud de ejecución, y nos podemos regocijar por permanencia y relevo simultáneo de esta gran “escritura” y tradición secular nuestra.
Muestras sobresalientes. ¡Cuánto se agradecen a la Fundación Arawak estas exposiciones paralelas, que, al fin, nos colocan en el mundo gráfico contemporáneo!
Si bien es cierto que en exposiciones especializadas tenemos la oportunidad de apreciar la solidez y el encanto del dibujo de los arquitectos dominicanos, disfrutamos intensamente esta sección de la Facultad de Arquitectura y Arte de la UNPHU, una lección entre líneas. Y, en nuestra prensa escrita, diariamente admiramos la real pericia de ilustradores y caricaturistas que, en cuestión de minutos, gestan mundos y enseñan un dominio conjugado de forma y fondo: el festival nos ofrece una muestra fehaciente y a dúo del periódico Hoy.
Finalmente, se nos brindó algo de “comic” –o “comics”– dominicano. Ya, en la Biblioteca República Dominicana, una selección fascinante había mostrado el valor y la valentía de nuestros narradores e historiadores en imágenes que ameritan una atención y reconocimiento especial. En casi todas partes, este género triunfa como medio de expresión: cada álbum es un acontecimiento, se colecciona, se celebra en la prensa. ¡Gracias al Festival de Dibujo por esta presencia de Moro Studio!
¡Ojalá la Bienal Nacional de Artes Visuales incluya exposiciones paralelas, como lo hicieron la Fundación Arawak y el V Festival de Dibujo!