El futuro hipotecado

Bonaparte Gautreaux Piñeyro

El principal problema económico de la República Dominicana es la mentira. La mentira trae como compañera indispensable la manipulación, la ocultación, las triquiñuelas verbales con fines de engañar.
Así actúan los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana, jugando con la ingenuidad del pueblo, con la complicidad de importantes actores de la sociedad nacional quienes, conocen lo peligroso que es la mentira en materia de divulgación de las condiciones de la economía.
El gobierno, sectores empresariales, conocedores de los intríngulis de la economía, sectores de las iglesias, sectores gremiales y profesionales, académicos y academias, callan ante la barbaridad, ante la irresponsabilidad, ante el crimen que significa dar la espalda a la verdad de la situación porque son, de alguna manera, beneficiarios del desastre, ocultadores de la tragedia.
El quehacer nacional, en lo que a la economía se refiere, es un caminar sobre el borde filoso del cuchillo del desastre, es hacer equilibrio sobre un fino hilo que debemos atravesar sobre un camino preñado de agresivos carbones encendidos que nos acechan en el camino hacia el despeñadero que vemos cerca, nos despreocupamos y vamos directo al fracaso.
Los acomodados números, que se manipulan para presentar como bueno lo que no es, como debido lo indebido, como real lo que es falso, presentan una situación de “bonanza” y “crecimiento” mientras el país navega dando tumbos entre el endeudamiento y los pagos de plazos de vencimiento inexorables.
El endeudamiento interno y externo se justifica, cuando se toma prestado con el objeto de invertir los dineros obtenidos en la creación de riqueza, que permita abonar las sumas requeridas para disminuir la deuda y hacerla desaparecer.
Es un ejercicio de irresponsabilidad aumentar indefinidamente la deuda de una nación que tomó un préstamo, sin pensar que no hay deuda que no se pague ni plazo que no se venza.
Si el endeudamiento se realiza sin prever de dónde saldrá el dinero para los intereses, para amortizar la deuda, la danza de los millones que se crea con ese dinero fácil se convertirá en una espiral indetenible, que arrasará con los cimientos de la República.
Cada préstamo que obtiene el gobierno para pagar intereses y capital de préstamos anteriores sin que se cree la riqueza que respalde tal operación económica, es un gran crimen contra el futuro de la nación, contra el porvenir de los jóvenes de hoy que, sin comerlo ni beberlo, tendrán que pagar el fruto de la corrupción, del enriquecimiento ilícito de autoridades y amigotes, quienes están forrados de dinero para cuando llegue la hora de las vacas flacas.

Días vendrán y ojalá que sea pronto, en donde crímenes como el del endeudamiento irresponsable con fines de tapar la corrupción sea perseguido judicialmente y sancionado de manera ejemplar.