El gran reto de Víctor

Ubi Rivas.

Gómez Casanova es un joven dirigente político curtido en el temple de Criptonita de su progenitor Víctor Gómez Bergés, a quien recordamos, entre otros protagonismos, por su demostración de enormes dosis de testosterona cuando intentó imponer su candidatura como secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), a contrapelo de su líder Joaquín Balaguer.
Ahora, Víctor Gómez Casanova tiene el reto de asir el relevo de la antorcha de su referencial progenitor de enfrentar y eliminar para siempre el monopolio de carga que se trasiega desde los muelles que a rajatabla y en violación a la ley ha impuesto Fenatrado por un tiempo más que el permisible. Los monopolios están proscritos por nuestra Carta Magna, que es el primer soporte legal que pone en sus manos a Víctor Gómez Casanova para poner la casa en orden concerniente al libre albedrío gerencial del transporte de carga.
Víctor Gómez Casanova tiene ante sí la ocasión de oro de escalar niveles políticos altos y a la vez demostrar al Gobierno del presidente Danilo Medina del que es contraparte de apoyo por el PRD, que su elección para el puesto no solo que fue acertada, sino conveniente.
Enfrentando al monopolio de Fenatrado, y con la jerarquía del CONEP, Víctor Gómez Casanova formalizar un acuerdo decente, equitativo y definitivo concerniente al transporte de carga, de manera que un 50% corresponda a Fenatrado y otros sectores vinculados a esos menesteres, y otro 50% al sector privado, a cualquier entidad que aspire mover sus mercancías desde los puertos a sus empresas, sin obstáculos.
Fenatrado debe deponer su malacrianza irritante, ilegal y perjudicial, de obstaculizar los ingresos a los puertos y vías de accesos a éstos, y Víctor Gómez Casanova honrar el legado de valor de su padre.