El grito del padre Hilario frente a los ricos

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El sacerdote católico César Hilario, según información aparecida el viernes 2 de noviembre en este periódico, señaló que la iglesia tiene miedo de atacar a los ricos. Coincidiendo así con otros religiosos, y con la opinión de muchos católicos o cristianos en general. Pero eso que expresó, no debe interpretarse como una incitación a revivir luchas de clases. Más bien podría entenderse como una manera de atacar las diferencias sociales y las riquezas alcanzadas por medios ilícitos e inescrupulosos.
Pero a muchos ciudadanos preocupados por lo que ocurre en el país, les llama mucho más la atención que partidos y sectores que se definen como progresistas, sobre todo de izquierda, incluyendo sindicatos, asociaciones, como la llamada Sociedad Civil, tampoco lo hacen.
La moda es enfocar los males en los políticos y los partidos. Ese ha sido uno de los grandes logros del “establishment”. Agenciarse determinados sectores, acomodarlos y convertirlos, en cierto modo, en sus aliados y defensores.
¿Y cómo los defienden?, logrando que se hagan de la vista gorda frente a ciertas y determinadas acciones. No importa a qué costo, modalidad o asociación. Su misión es la de que se resalten solamente los males en los políticos y los partidos, para que sean los malos, y ellos los buenos.
Y muchos políticos, con su complejo de culpabilidad por acciones contra la ética y la moral, igual se asocian con ellos. Creyendo que, como socios al fin, los dejarían tranquilos. Pero no les ha resultado así.
Por eso se podría decir que el padre Hilario se queda corto. Porque no solo la, o las iglesias, sino una parte importante de las organizaciones del país, incluyendo, reitero, a los partidos, sindicatos y asociaciones, temen enfrentar a las cúpulas. No importa si hacen negocios inescrupulosos. Ellos, que de cierto modo se asocian con los políticos, por su gran habilidad, junto a la falta de visión de los políticos y sus acciones, logran que solo se observen las pajas o vigas en los ojos de otros, ocultando las propias.
Porque ahora las indelicadezas solo se ven del lado de los políticos y los partidos. Que indudablemente está presente. Pero por Dios, ¿Y los negocios y riquezas acumuladas por personas “empresarios” que hace pocos años no tenían nada que exhibir? Que andaban como se dice de algunos políticos, con una mano delante y otra detrás. O eran comerciantes o empresarios de poca monta, y hoy son grandes magnates. ¿Esa no cuenta? Esos han acumulado grandes y rápidas riquezas, en confabulación, probablemente con políticos que se señalan como corruptos. Pero de eso no se habla.
Amén de que la iglesia, según el padre Hilario, no hace críticas o ataques a los sectores poderosos, pero tampoco lo hacen otros sectores que proclaman justicia social y equidad. Que se dicen defensores del pueblo. Que prometen realizar transformaciones sociales y económicas. Pero no se atreven a tocarlos ni con el pétalo de una rosa. Sea por temor o por otras razones, pero esa tecla muy pocos se atreven a tocarla.