“EL LEGENDARIO FIDEL CASTRO”

Manuel Cruz

Sería un genocidio contra la historiografía no escribir y destacar cada 13 de agosto el nacimiento de Fidel Castro. En virtud de que, cualquier ser humano común que logre traspasar y desafiar las barreras del destino, tanto biológica como socialmente y pueda convertirse en el propio arquitecto de su futuro, sin dudas; debe ser considerado un individuo con características especiales. Máxime, cuando se trata de una persona cuya figura y cosmovisión personal alcanzaron el reconocimiento e inspiración de connotación cuasi-global. En ese sentido, independientemente de nuestras ideas particulares, no nos queda otro camino que atribuirle la denominación de una figura legendaria o inmortal.

Una gran parte de las naciones del mundo, aún diferenciadas por sus culturas y con mayor acentuación en Latinoamérica, han coincidido en inmortalizar o valorar en su justa dimensión a sus grandes hombres, mientras se encuentran alteradas las emociones gracias a una parafernalia a la que llaman velorio. Cuyos recuerdos y grandezas muchas veces solo están vivos hasta que yacen en una fría tumba o hasta que comienzan los fenómenos cadavéricos, que son precisamente los escenarios que jamás debemos aplicar con quien sin dudas; debe ser considerado como el más grande estadista de la segunda mitad de todo el siglo XX.

La Construcción de su Futuro. 

Desde que un hombre consigue persuadir, coaccionar o motivar a otros y con esto posteriormente llegar a convertirse en su líder o jefe, automáticamente también nace una antropológica animadversión y una lucha por parte de otros individuos; situación que no fue ajena a Fidel, quien desde aquel 26 de julio de 1953 tras el asalto al cuartel Moncada dejó claramente establecido que había decidido escribir su futuro con tinta indeleble en los libros de historia, aseveración que él mismo presagió en su discurso de defensa mundialmente conocido como; la historia me absolverá. Sin embargo, para ser justos hay que recordar que ya 6 años atrás, Fidel era parte de la historia y un héroe anónimo del pueblo dominicano, tras arriesgar su propia vida a la edad de 21 años intentando derrocar a Trujillo; en la llamada expedición de Cayo Confites de 1947.

Asimismo, es a partir del desembarco en el Granma en 1956 cuando realmente Fidel se convierte no solo en un gigante sino, además; en un verdadero líder que con solo 30 años y 12 hombres que sobrevivieron tras la derrota en alegría de pío; pudo mantener viva la moral, el espíritu y la valentía para enfrentar a 80,000 soldados del ejército regular, hasta alcanzar el triunfo de la revolución. Y más aún, lograr convertirse durante 47 años en el principal motor de inspiración revolucionaria de toda Latinoamérica y en la insignia de oposición a la potencia más grande del mundo como son los EE.UU. inclusive; por encima en muchos momentos de los propios líderes de la URSS, hasta tal punto que la propia CIA reconoció que realizó 638 intentos fallidos para matar al gran Fidel Castro.

La Inmortalidad de Fidel. 

El geopolitólogo estadounidense Joseph Nye estableció en su teoría del poder blando, que la misma se presenta cuando un actor político tiene la capacidad de incidir en las acciones o intereses de otro actor o Estado, valiéndose de los medios culturales e ideológicos a su alcance; características que sin lugar a ninguna duda es lo que representa al día de hoy el hermano país de Cuba, ya que para nadie es un secreto que, es el referente de gran parte del mundo en índice de desarrollo humano. Y cual, si fuera poco, es el único país del mundo donde el pueblo es el dueño de toda su tierra. Isla que es la más importante de todo el Caribe y, el único país de toda Latinoamérica donde se puede hablar con orgullo de soberanía nacional.

Este 13 de agosto que se celebra el nacimiento de Fidel, su cumpleaños número 98 de una vida legendaria, solo nos queda decir que el destino y las circunstancias proponen. Sin embargo, está más que comprobado que es el hombre con su dedicación, con su capacidad y con su accionar quien finalmente dispone y, que la grandeza de un hombre como Fidel sobrepasa el fino hilo de nuestras recalcitrantes ideas y creencias. Loor eterno, respeto y gran admiración para el más grande estadista de toda la mitad del siglo XX e inmortal de las ideas; Fidel Alejandro Castro Ruz. ¡Que viva!