El nuevo hospital Moscoso Puello

A partir de la reinauguración del nuevo hospital Francisco Moscoso Puello habrá un antes y un después en el sistema de salud de nuestro país, pues también han sido inaugurados o rehabilitados otros centros asistenciales en el interior de la república y se hará lo mismo con otros tantos.
Se trata sin lugar a dudas de una verdadera transformación o revolución en el sistema sanitario nacional que será completada con la puesta en servicio de la moderna Ciudad de la Salud, la más grande plataforma médico-asistencial del área del Caribe y posiblemente de América Latina.
Soy nieto de la más famosa partera (comadrona) de Barahona, llamada popular y cariñosamente como Doña Nilita, cuyas prodigiosas manos permitieron dar a luz centenares de criaturas en plena era de Trujillo, incluyendo el actual viceministro de Salud, el Dr. Héctor Quezada Ariza, que por cierto ha manejado con mucha profesionalidad y transparencia el problema de la difteria, y en tal sentido conozco desde épocas remotas las precarias condiciones hospitalarias de la nación.
Como la mayoría de los dominicanos he soñado siempre con un sistema hospitalario decente y eficiente que humanice las atenciones de los pacientes y ofrezca toda la cobertura, incluyendo las denominadas enfermedades catastróficas que, como afirmó el presidente Danilo Medina, llevan a la quiebra a cualquier familia de clase media o baja y en el peor de los casos producen muertes que pueden evitarse.
Aunque la educación es fundamental para el desarrollo de los pueblos, la salud está primero porque sin ella no hay vida, y por ello hay que apoyar sin reservas la decisión del presidente Medina y de la propia Ministra la Dra. Altagracia Guzmán Marcelino de transformar radicalmente el sistema hospitalario dominicano.


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