El optimismo por delante

Dentro de unas horas, el 2017 será cosa del pasado y el 2018 nos pondrá de cara ante el futuro inmediato, heredero forzado del fardo de tareas pendientes en todos los órdenes, pero lleno de expectativas interesantes que deben despertar optimismo e inducirnos a trabajar con tesón y activar la creatividad para alcanzar las metas en carpeta y corregir rumbos. Siempre quedarán cosas pendientes entre un año y otro, pero no es sano que se releguen objetivos importantes, de carácter institucional, como ha pasado en 2017.
Leyes muy necesarias, como las de Régimen Electoral, de Organizaciones Políticas, las observaciones del Poder Ejecutivo al Código Penal, la Ley de Aguas y otras pautas, han quedado nuevamente en el tintero de la parsimonia. En lo económico están pendientes asuntos como la tan necesaria Reforma Fiscal y el Pacto Eléctrico, por citar solo dos temas trascendentales con carácter normativo. Mientras tanto, no hay manera de detener la tendencia de crecimiento de la economía informal, que según algunos cálculos ya supera a la formal, con todas sus consecuencias fiscales y sociales. El crecimiento de la deuda externa seguirá siendo tema de justificada preocupación, y más aún cuando soplan aires de alzas en las tasas de interés en los Estados Unidos, que inflarían los costos de nuestros débitos.
También se ha avanzado poco en la solución de problemas como el caos en el transporte, pues hasta ahora solo se han producido cambios burocráticos y anuncios de obras estructurales para despejar el Corredor 27 de Febrero. Otro asunto por encarar es el de la seguridad ciudadana, la fragilidad del régimen de consecuencias y atizar la guerra contra la corrupción. Uno de los obstáculos mayores lo sigue planteando el hecho de que la Justicia continúa en la categoría de cenicienta. Sigue vigente la mortificación social que representan los feminicidios, las violaciones sexuales, el embarazo precoz y la mortalidad materna e infantil por causas prevenibles.
No adivinamos qué ocurrirá con las tareas pendientes que deja el 2017, que a su vez heredó algunas de años anteriores. Sin embargo, el Presidente Danilo Medina anuncia que 2018 será de grandes logros, y lo ha declarado como “Año de la Exportación”, en consonancia con la creación del Consejo Nacional de Competitividad, y durante el mismo período se terminarán la Presa de Monte Grande, la segunda línea del Metro y el Teleférico, entre otras obras. Pongamos el optimismo por delante.