El papa instituye la Jornada Mundial de los Pobres como herencia del Jubileo

El papa Francisco, a la izquierda, llega para una misa con motivo del cierre de la puerta de la Basílica de San Pedro del Vaticano, el domingo 20 de noviembre de 2016. (AP Foto/Gregorio Borgia)
El papa Francisco, a la izquierda, llega para una misa con motivo del cierre de la puerta de la Basílica de San Pedro del Vaticano, el domingo 20 de noviembre de 2016. (AP Foto/Gregorio Borgia)

Ciudad del Vaticano.- El papa Francisco instituyó hoy la celebración por la Iglesia católica de una Jornada Mundial de los Pobres que será el trigésimo tercer domingo del año y que se inspira en el Año Santo de la Misericordia que concluyó el domingo.

Así lo anunció el pontífice en la carta apostólica “Misericordia et misera”, el documento de conclusión del Jubileo extraordinario y en el que da las indicaciones para que los católicos continúen este tiempo de la misericordia, la reconciliación y el perdón.

“A la luz del Jubileo de las personas socialmente excluidas (celebrado el pasado 13 de noviembre) y mientras en todas las catedrales y santuarios del mundo se cerraban las Puertas de la Misericordia, intuí que, como otro signo concreto de este Año Santo extraordinario, se debe celebrar en toda la Iglesia, en el XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, la Jornada Mundial de los Pobres”, anunció.

Para Jorge Bergoglio esta jornada “será la preparación más adecuada para vivir la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el cual se ha identificado con los pequeños y los pobres, y nos juzgará a partir de las obras de misericordia”.

“Será una Jornada que ayudará a las comunidades y a cada bautizado a reflexionar cómo la pobreza está en el corazón del Evangelio y sobre el hecho que, mientras Lázaro esté echado a la puerta de nuestra casa, no podrá haber justicia ni paz social”, agregó.

Clausurado el Jubileo, que comenzó el 8 de diciembre de 2015, Francisco afirmó que “es el momento de dejar paso a la fantasía de la misericordia para dar vida a tantas iniciativas nuevas”.

Sobre todo, recordó, porque “todavía hay poblaciones enteras que sufren hoy el hambre y la sed, y despiertan una gran preocupación las imágenes de niños que no tienen nada para comer”. “Grandes masas de personas siguen emigrando de un país a otro en busca de alimento, trabajo, casa y paz.

La enfermedad, en sus múltiples formas, es una causa permanente de sufrimiento que reclama socorro, ayuda y consuelo. Las cárceles son lugares en los que, con frecuencia, las condiciones de vida inhumana causan sufrimientos, en ocasiones graves, que se añaden a las penas restrictivas”, añadió.