El papa intercede de nuevo por vida de niño enfermo terminal

CIUDAD DEL VATICANO. El padre de un niño británico que padece una enfermedad terminal se reunió el miércoles con el papa Francisco y le rogó que intercediera de nuevo por la vida de su hijo, luego de que un tribunal de apelaciones dictaminó que los progenitores del pequeño no pueden llevarlo a Italia para recibir más tratamientos médicos.

El papa hizo lo que le pidieron: rezó en silencio por un minuto en favor de Alfie Evans, de 23 meses, durante la audiencia general que da semanalmente e insistió que el único que puede dar y quitar vida es Dios.

“Es nuestro deber hacer todo por cuidar la vida”, dijo el pontífice ante miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro.

Los padres de Alfie han librado una larga batalla legal contra doctores por el cuidado del menor.

Previamente, cortes bloquearon más tratamientos médicos y ordenaron que se desconectara del equipo de soporte vital. El lunes, la Corte de Apelaciones ratificó la conclusión de un tribunal menor de que llevar a Alfie en avión a un hospital en Roma – el hospital pediátrico Bambino Gesu, en el Vaticano – sería inútil y desacertado.

El padre de Alfie, Thomas Evans, se reunió con Francisco antes de la audiencia general del pontífice y le pidió que hiciera una exhortación pública sobre el valor de la vida. Evans sostuvo un rosario verde durante el emotivo encuentro, y pareció visiblemente conmovido cuando el papa lo abrazó.

Alfie está en “estado semi-vegetal” como resultado de una condición neurológica degenerativa que los doctores no han podido identificar con certidumbre.

Fue la segunda vez que Francisco intercede por Alfie esta semana, y la segunda vez en meses recientes que el Vaticano ha intervenido en el caso de un menor británico enfermo.

En julio del año pasado, el papa habló en favor de Charlie Gard, quien murió de un mal genético poco común luego que sus padres pelearon en las cortes para conseguirle tratamiento fuera de Gran Bretaña.

Al apelar el fallo de la corte menor, los padres de Alfie, Tom Evans, de 21 años y Kate James, de 20 — argumentaron que su hijo había dado señales de mejoría en las últimas semanas. Pero los doctores dijeron que su cerebro se había deteriorado y que su condición era irreversible.