El papel de la psicología en la economía y la política

Tirso Mejía-Ricart

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La semana pasada comentamos acerca de la creciente tendencia a utilizar los recursos de la psicología a las diferentes disciplinas profesionales. En algunas ésta se ha desarrollado más rápidamente porque su campo de trabajo es más afín, o están directamente vinculadas al quehacer de nuestras sociedades, como la educación y la gerencia. En otros casos han tenido más dificultad para independizarse, porque tienen una larga tradición o técnicas muy avanzadas como han sido del ejercicio del Derecho y la economía, cuyos postulados y formulaciones tradicionales no han permitido por mucho tiempo que se validen sus aspectos subjetivos aunque en el derecho sus aplicaciones a las ciencias forenses y al ejercicio jurídico se han ido abriendo espacios, pues los abogados se hacen escuchar con cierto respeto. En economía, sus estudiosos como Gerth-Mills y el reciente premio Nobel: Thaler; hacen lo propio en dicha disciplina.
En la política, como ésta es muy diversa, y las altas jerarquías normalmente se alcanzan por las vías de elección o por la acción militar, por habilidades o imagen social, deportiva, artística o militar en ciertas coyunturas, y tienden a despreciar o rechazan por temor la participación de expertos de la conducta humana, para alcanzar o mantener el poder.
A diferencia de los economistas, cuyas operaciones matemáticas y estadísticas provenientes de la econometría hacen por sí solos un espacio y respeto especial, y de los abogados, cuyos conocimientos de las normas jurídicas que son necesarias para los debates y formulas de alta repercusión política; los políticos cuyas carreras dependen de la búsqueda afanosa de votos o intrigas políticas; cuando no usan un poder vicario que le brindan los líderes ya encumbrados, que no logran hacerse espacio sino a la sombra de los líderes establecidos.
De ahí que los detentores del poder dentro de los organismos políticos y del Estado en sus diferentes niveles, creen tener los conocimientos necesarios, para sus fines y muchas veces rechazan a los que no responden mecánicamente a los grupos de poder, muchas veces sin tener en cuenta las condiciones subjetivas y objetivas que influyen sobre la vida política y los resultados de los enfrentamientos entre las distintas fuerzas sociales y económicas.
Así, del mismo modo que hoy en día se concede espacio para entender las bases subjetivas de las necesidades, los deseos, la demanda y la escasez de la producción y distribución de los bienes y servicios, el mercado, los precios y el consumo, el ahorro, las inversiones, el financiamiento y las diferentes teorías económicas; en la política; hay factores psicológicos en el liderazgo, los procesos electorales, la geopolítica, los poderes fácticos, las promesas y las amenazas políticas, así como las estrategias y las tácticas que hacen prevalecer los intereses de las fuerzas y movimientos que inciden en la toma y conservación del poder.


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