El patrón de la dictablanda

Bonaparte Gautreaux Piñeyro

La construcción de la dictablanda manejada por la dirigencia del Partido de la Liberación Dominicana sigue un padrón conocido, de resultados funestos para el ejercicio de la libertad y de la democracia, para la convivencia pacífica y la creación de un clima político dentro del cual el pueblo pueda vivir sin temor.
Se hace creer, por todos los medios posibles, que bajo la administración del grupo hay seguridad jurídica, seguridad política, seguridad en el respeto a los derechos humanos, aunque sólo se trata de una pantalla cuidadosamente “cosmetizada”, un espejismo donde existen las instituciones, pero no existe el respeto a la institucionalidad.
Como orfebres que trabajan con oro y piedras preciosas, el PLD se ha dedicado a construir un Estado donde todos los hilos del poder están en sus manos y, cual titiriteros, los usan para su exclusivo beneficio, mientras desvían la atención de la sociedad hacia asuntos irrelevantes.
Se hicieron, con el ejercicio de la más burda y descarada con la mayoría del Congreso Nacional, compraron votos, corrompieron y compraron votantes y líderes opositores, emplearon las Fuerzas Armadas y la Policía para amedrentar, para amenazar.
Ya con el Congreso en sus manos, completaron el andamiaje designando jueces complacientes en todos los niveles y procuradores fiscales que funcionan como tuertos que sólo ven hacia donde se les ordena.
En el teatro de la vida nacional, los actores principales tienen propósitos muy bien definidos, para lo cual el principal y primer objetivo es el manejo de todas las instituciones y organismos de control de los recursos del Estado.
La mayoría obediente en el Congreso Nacional permite, no solamente, el control de los gastos, a través de la Cámara de Cuentas, instancia donde se adorna y se acoteja la ejecución del Presupuesto y Ley de Gastos Públicos, para dar descargo de los manejos que se realizan con las cuentas de la nación.
El Congreso nombra la Junta Central Electoral manejada, en ocasiones, por personas que se acobardan o son convencidas a la hora de la verdad.
¿Existe, o no, una política de narigoneo del Poder Judicial que se expresa en manejo interesado y dirigido en favor de que los miembros principales del PLD acumulen fortunas, como razón de ser de su actividad política?
¿Hay transparencia en el manejo de los fondos públicos? ¿Acaso es cierto lo que se publica en encuestas según las cuales hay una alta credibilidad en el gobierno y en sus funcionarios?
Leonel Fernández dijo que el PLD gobernaría por 40 años, para ello seguirán haciendo cualquier cosa inmoral, ilegal, de abuso, de retorcimiento de las instituciones.