El pujante negocio de farmacias enfrenta amenazas y desafíos

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El sector farmacéutico privado registra un vertiginoso crecimiento y una gran diversificación, pues más de 5,000 farmacias prestan servicio en todo el país, cuyas ventas durante el último año alcanzaron los US$628 millones.
Pero detrás de la bonanza que reflejan esas cifras hay amenazas y desafíos que los representantes del sector vinculan con el control del mercado por parte de las Aseguradoras de Riesgos de Salud (ARS), la venta de medicamentos de manera ilegal y la competencia desleal privada y estatal.

En cuanto a la venta de los medicamentos a través de las ARS, para la Unión de Farmacias y la Asociación de Dueños de Farmacias una de las principales amenazas que enfrentan en este momento es el desvío de clientes hacia establecimientos de dos grandes cadenas, una nacional y otra internacional, pero que no identificaron.

De acuerdo a su versión, la misma receta en la cual ha sido prescrito el medicamento tiene el nombre de la farmacia en donde debe ser dispensado.
Esa situación va en detrimento de la mayoría de las farmacias independientes, por lo que muchas han cerrado y otras ya están en ese proceso.
Ambas entidades empresariales, que agrupan 2,152 establecimientos, reclaman a la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril) y al Consejo Nacional de la Seguridad Social (CNSS) que apliquen las regulaciones existentes.
La Unión de Farmacias pide que esas entidades “permitan distribuir el pastel de la forma más equitativa posible y que definitivamente acaben con esta provocación de solo afiliar a su red de proveedores a las farmacias que quieren y los complacen en su desmedida sed de lucro, otorgándoles descuentos especiales para aumentar sus beneficios”.
La entidad advierte que las autoridades deben estar alerta ante la presencia de capitales foráneos y locales, de origen desconocido, que incursionan en el negocio de las farmacias rompiendo las reglas del mercado, con ofertas de venta de medicinas por debajo de los costos reales.

Ilegalidad. El tema de la venta de medicamentos falsos, reetiquetados y adulterados no ha podido ser controlado por el Ministerio de Salud y, de hecho, existen nichos, aparentemente intocables, en Santo Domingo, Moca y Salcedo.
En ese sentido, la Unión de Farmacias plantea que las autoridades tienen que avanzar hacia la formalización de todos establecimientos y la eliminación de aquella competencia, por parte de personas e instituciones, a las que nunca les ha interesado actuar apegadas a las normas de convivencia honesta y civilizada de los negocios serios y que viven desafiando, con sobrado éxito, los órganos reguladores.
Las dos asociaciones farmacéuticas también plantean que debe supervisarse y regularse la venta de medicinas legales a establecimientos ilegales por parte de los fabricantes y distribuidores.
Esos sectores consideran que esa práctica impacta negativamente en un negocio tan delicado como el de los medicamentos.

Hasta el año 2010 la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (Digemaps) tiene registradas 4,776 farmacias y cerca de la mitad ya tiene la habilitación o el permiso oficial para funcionar, aseguran las autoridades.
En ese contexto, el sector asegura que en todo el país funcionan establecimientos ilegales que venden fármacos en violación al reglamento 246-06, que solo autoriza a las farmacias a dispensarlos.
Competencia desleal. El sector farmacéutico ve en las Farmacias del Pueblo, que son propiedad del Estado, una competencia desleal por el tema de los precios y la cantidad de establecimientos distribuidos en todo el país.
A través del Programa de Medicamentos Esenciales (Promese) el Estado tiene más de 500 farmacias comunitarias y más de 180 en los hospitales.
La Unión de Farmacias insiste en que el Estado viola sus propias normas, pues el reglamento 246-06 prohíbe que las Farmacias del Pueblo funcionen en locales privados, tal como en efecto ocurre.
La organización. Las farmacias están afiliadas a dos grandes gremios: por un lado, la Unión de Farmacias, que agrupa a cerca de 900 centros en todo el país; y la Asociación de Dueños de Farmacias, que cuenta con 1,252 socios.
El mercado de las farmacias constituye una cadena que parte del laboratorio, las distribuidoras que entregan los medicamentos y las farmacias que a su vez los venden a la población en general.
Las farmacias se asocian entre sí, de acuerdo a estrategias de mercadeo, lo cual se evidencia en las sociedades que han formado los establecimientos tradicionales, lo que las lleva a adquirir el nombre de la cadena que las reúne.
Concentración. La mayoría de las farmacias dispensadoras de medicamentos están ubicadas en la región Cero de salud compuestas por Monte Plata, Santo Domingo, Boca Chica y el Distrito Nacional, para un total de 1,603 establecimientos, lo que representa el 39 por ciento. En la misma región el censo del 2010 registra también 170 importadoras o distribuidoras de medicamentos.
Asimismo, 79 laboratorios, para un total de 1,852 establecimientos.
En la región I de salud, compuesta por las provincias Peravia, San José de Ocoa y San Cristóbal, se registran 381 farmacias, para un 9%. Tienen cinco importadoras y cuatro laboratorios, en total son 390 establecimientos.

En Santo Domingo y Santiago, las principales cadenas de farmacias las tienen los grupos Los Hidalgos, Carol y Medicar GBC.
Grandes farmacias. Los Hidalgos tiene 52 centros en todo el país, sobre todo en las grandes ciudades. Solo en el Distrito Nacional están ubicados 21 centros.
La región sur tiene dos farmacias Los Hidalgos y el Este tiene siete centros de la misma cadena.
En Santo Domingo Norte tienen cuatro, en Santo Domingo Oeste seis y en Santo Domingo Este existen 11 establecimientos. Esta cadena es propiedad de Ernesto Martínez y asociados.
Farmacia Carol cuenta con 68 establecimientos en todo el país y la mayoría están ubicadas en Santo Domingo, en los polos turísticos del Cibao y la zona Este, así como el Sur.
Las otras cadenas de farmacias de alto volumen en el país son FarmaXtra y Medicar GBC, que tiene 52 farmacias en todo el país y pertenece a diferentes socios nacionales.

Modernización. Todas las grandes cadenas de farmacias se han modernizado en el país acorde con los nuevos tiempos. Tienen estrategias de mercado que venden al dos por uno, llaman a los clientes para recordarle la compra de medicamentos, sobre todo en caso de personas con enfermedades de base; y cuentan con precios especiales en determinadas temporadas.
Páginas web actualizadas y venta por WhatsApp, tanto para pacientes con seguros como para los privados, son las más recientes novedades de los establecimientos farmacéuticos. También tienen las más variadas ofertas para los días marcados por el calendario del sistema de salud, los seguros para los que tienen códigos y los consejos para la salud, nutrición y la belleza que están en los portales de las grandes farmacias de la República Dominicana.

Los farmacéuticos. En la otra cara de la moneda están los más de 15,000 farmacéuticos que aseguran son mal pagados o no contratados por el mercado privado, lo que se convierte en un riesgo para el usuario que adquiere medicamentos de manos no profesionales. Ana Isabel Herrera, presidenta de la Asociación Dominicana de Farmacéuticos, considera que existe una gran incoherencia entre las ventas millonarias que tiene el sector farmacéutico privado y los bajos salarios por los que contratan a los profesionales. Los salarios llegan apenas a RD$20,000 al mes y estos establecimientos prefieren emplear a personal no calificado, el cual se limita a la venta de fármacos y productos.
Un auxiliar de farmacia solo puede vender, no está capacitado para temas de tanta envergadura como la bioequivalencia de los productos, por tanto no puede hacer cambios a los pacientes, aunque la gente lo pida, pues eso pone en riesgo la vida de la gente, insiste.
Herrera sostiene que el profesional de farmacia tiene la capacidad de dispensar, lo que equivale a decirle por ejemplo al paciente la razón por la que no puede tomar un medicamento usando leche o jugos.
Sin embargo, la presidenta de los farmacéuticos se queja de que las farmacias no quieren contratarlos para no pagar buenos salarios, lo que contradicen las entidades que asocian a las farmacias.
Cada turno en una farmacia debe tener al frente a un profesional, el cual no tiene por función la venta, sostiene Herrera.
Estos profesionales son formados por cuatro academias: la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, la Universidad Central del Este y la Universidad Tecnológica de Santiago.

Todo establecimiento en donde haya medicamentos, productos cosméticos y alimentos debe tener contratado a un farmacéutico.

El 95% de los farmacéuticos son mujeres. El fundamento de este dato es que, históricamente, la profesión estuvo vinculada al hogar: la mujer atendía a la farmacia y al mismo tiempo se encargaba de hogar.
Desempleo. En la actualidad, la Asociación de Farmacéuticos tiene en sus archivos decenas de currículum de profesionales que buscan empleo. Otros profesionales del área son empleados en la industria, mientras una buena parte de ellos se han agenciado sus propios negocios para sobrevivir.
A juicio de la presidenta de los profesionales de las farmacias, el adecentamiento de los salarios es una tarea sin resolver en un sector que genera millones de dólares


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