El repunte de la economía en octubre-diciembre 2017

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La economía creció 6.5% en octubre-diciembre, de hecho la mayor expansión inter-trimestral de 2017. Revirtió la tendencia de crecimiento a la baja que se había instalado en los dos trimestres anteriores. Por el repunte, que superó todas las expectativas, el PIB cerró con buena calificación, avanzo de 4.6% en 2017.
Un dato sólido considerando-como dijo el gobernador del Banco Central cuando entregó las cifras macroeconómicas del año-que por los huracanes Irma y María la economía perdió casi un punto porcentual del PIB, evitando que se situara sobre 5% como estaba previsto. Agrego yo, también el inesperado cambio de tendencia del petróleo, el barril WTI aumento 8.75 dólares, un 17 respecto al precio medio en el tercer trimestre.
La aceleración del cuarto trimestre se originó en el entorno interno. La causa de las causas fue la política contra cíclicas de las autoridades monetarias del mes de agosto, mejoró las condiciones de los financiamientos, redujo el precio del dinero y aumentó la liquidez bancaria para nuevos préstamos. Aprovechado por familias y empresas para aumentar la demanda de préstamos en moneda nacional en RD$55 mil millones en el tramo final del año.
De la comparación de las cifras extraigo varias conclusiones. Uno, fue casi total y en pocas semanas la transferencia al producto del aumento de préstamos. Es decir, para los precios la liquidez adicional no fue factor negativo, lo evidencia la inflación interanual de 4.2%, alrededor del valor central establecido en el Programa Monetario.
Dos, si no fue mayor la pérdida de crecimiento del PIB, cuando se compara con lo esperado, se debió a que las autoridades monetarias tenían y tienen independencia para usar los instrumentos de política monetaria que consideran convenientes, incluyendo la emisión de títulos de corto plazo. Lo que debe preservarse en la nueva Ley de Recapitalización para seguir cumpliendo el doble mandato: alcanzar un crecimiento con reducción del desempleo, con precios bajos y estables. Lo estableció Alfredo Marshall, maestro de Keynes, cuando dijo que la moneda debía permanecer estable.
Tres, lo que comprueban los agentes a través de la depreciación nominal de la tasa de cambio de 3.3%, que fue inferior a la inflación anualizada de 4.2%. Esencial para que el flujo de divisas del exterior ascendiera a US$26,780 millones en 2017, superior en US$2,553.3 millones al balance de 2016.
Y cuatro, con las divisas el país pago la ascendente factura petrolera, otras importaciones y compromisos en el exterior. Además ahorro US$733.4 millones, cerrando las reservas internacionales del Banco Central en US$6,780.8 millones, sin precedente histórico.
No quiero terminar esta nota sin repetir que la ausencia de reformas estructurales-incluyendo la energética-que liberalicen fondos y mercados, y la falta de una reforma fiscal profunda que libere recursos para aumentar la inversión pública, pone en peligro el crecimiento del PIB sobre 5% que duplica el tamaño de la economía cada catorce años.
Si para implementarlas es necesario pagar un costo político, es amortizable en el mediano plazo. Porque varios son los riesgos externos que asechan: petróleo y los tipos de interés en aumento, y la nueva Ley fiscal de Trump. Que si es exitosa podría estimular salidas de capitales de América Latina y el Caribe.


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