El Rey David según Juan Bosch

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Escudriñando en la voluminosa y compleja recopilación canónica del antiguo testamento, Juan Bosch extrajo el material informativo para crear una de las biografías más bellas y originales plasmadas en su obra David: Biografía de un Rey. Dicho ensayo vio la luz pública fuera de su patria, a mediados de la década de los cincuenta del pasado siglo XX; no fue hasta el 1963 cuando el libro vino a conocerse en la República Dominicana siendo ya presidente de la República su autor.
En el prefacio redactado en la ciudad de Roma en 1956 dice Bosch: “David ben Isaí nació hace tres mil años, alrededor del 1040 A… De la estatura de David son muy pocos los hombres que encontramos en la historia… Por los hechos de un hombre podemos conocer fácilmente su alma. El fruto nos denuncia el árbol con mayor propiedad que el aspecto del tronco o el color y la forma de las hojas… Unas veces se gana la inmortalidad por el carácter, otras por la bondad, otras por la inteligencia. En muy contadas ocasiones un personaje histórico reúne dos de esas condiciones, y casi nunca se ven juntos la inteligencia, la bondad y el carácter. David podría ser tan bondadoso como malo, tan enérgico como blando. Lo que nunca dejó de ser fue inteligente, con una mente despierta y relampagueante. La única manera de conocer a David tal como debió ser es adentrándose por todos los caminos de su alma, que fueron muchos y que a menudo conducían a los puntos más inesperados. Al retornar de ellos, la impresión que sacamos es la de que hemos conocido a muchos hombres en el cuerpo de uno solo… Vivió hace tres mil años y nos parece un hombre de hoy, prueba concluyente de que nada evoluciona con mayor lentitud que la naturaleza humana”.
Tocó al gobernante Samuel establecer la monarquía en Israel designando a Saúl como el primer rey judío. De ellos refiere Juan Bosch: <<Mas he aquí que Samuel fue probo, servidor leal de su pueblo, abnegado y paciente siervo de Yavé; y Saúl, ambicioso, agresivo, duro. Cuando los años pasaron y entraron otras generaciones a juzgar, ¿cuál de los dos quedó victorioso en el alma del pueblo? Samuel. Y sucede que los personajes que aspiran al poder o lo alcanzan sólo valen cuando salen indemnes del juicio histórico. Para los hombres de poder, el triunfo no está en alcanzarlo, sino en merecerlo. Saúl no lo merecía, Samuel sí… Una de las muchas enseñanzas que se desprenden de la vida de David es que ese antiguo pastor de ovejas, ese tañedor de arpa, dedicaba tanto a lo grande como a lo pequeño. Sabía, bien por análisis, bien por instinto, que en la actividad política los detalles cobran a veces enorme importancia. La hora culminante de David es aquella en que decide reinar desde Jerusalén. Esa medida va a darle a su reinado una estabilidad militar y política de grandes alcances, y todo lo que haga después, incluso lo que habrá de hacer su hijo Salomón… Pero la hora culminante en Israel es ésa en que David reconoce ante Natán que ha “pecado contra Yavé… Si David no hace un alto en su creciente corrupción, ¿adónde habría conducido a su pueblo?


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