El Salón de la Fama espera a Ken Griffey Jr., la estrella silenciosa

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Houston.- Todo está listo para darse a conocer, mañana, miércoles, los nombres de los candidatos de la Clase del 2016 que tendrán la oportunidad de ser elegidos al Salón de la Fama y el nombre que suena como seguro es el del exjardinero Ken Griffey Jr., que lo lograría en su primer año de haber […]

Houston.- Todo está listo para darse a conocer, mañana, miércoles, los nombres de los candidatos de la Clase del 2016 que tendrán la oportunidad de ser elegidos al Salón de la Fama y el nombre que suena como seguro es el del exjardinero Ken Griffey Jr., que lo lograría en su primer año de haber sido incluido en la lista de los elegibles.

A pesar de las lesiones sufrió durante su carrera profesional, que adelantaron su retirada del béisbol de las Grandes Ligas, Griffey Jr., desde que fue elegido por los Marineros de Seattle hizo todo lo necesario y más para al final ser considerado como uno de los estará entre los legendarios del deporte de la pelota.

Después de disputar las 11 primeras temporadas con los Marineros, 10 de ellas elegido al Juego de las Estrellas, Griffey Jr. llegó a los Rojos de Cincinnati, donde antes había jugado su padre y en la ciudad en la que creció.

Además logró 398 jonrones con la franquicia de los Marineros, el premio de Jugador Más Valioso (MVP) de la temporada de 1997 y 10 Guantes de Oro en los jardines, que lo catapultaron como el profesional que mejor vendía su imagen dentro del deporte profesional de Estados Unidos después que Michael Jordan se había retirado del baloncesto activo.

El valor de la popularidad de Griffey Jr. fue doble porque lo consiguió con franquicias alejadas de los centros más importantes del mundo de la publicidad y la televisión, con unos horarios que no facilitaban que los partidos de los Marineros pudiesen ser vistos a través de todo el país en horas normales.

Griffey Jr. aparece por primera vez en la papeleta como candidato al Salón de la Fama y todo apunta a que pueda batir la marca de respaldo que tuvo Tom Seaver en 1992 cuando fue elegido con el 98,84 por ciento y sólo cinco votos de los 430 emitidos le impidió la elección por unanimidad.

Pero de lo que no hay duda es que su exaltación al Salón de la Fama es algo que tiene asegurado entre los 32 que sean candidatos, al margen del porcentaje de votos que vaya a recibir.

De ahí que el mayor aliciente en la figura de Griffey Jr. y su cita con el Salón de la Fama es si va a llegar por la puerta de la elección unánime cuando los profesionales de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica den sus votos. Junto a Griffey Jr. otros nombres que suenan para poder alcanzar el deseo Salón de la Fama están los del exlanzador Curt Schilling, el exbateador designado boricua Edgar Martínez y el excampocorto Alan Tramell.

El resto de los nombres no son más que especulaciones, mientras que lo que sigue siendo un conflicto a la hora de los candidatos al Salón de la Fama es los peloteros relacionados con la llamada “era de los esteroides”, donde están los nombres de Barry Bonds, Roger Clemens, Mark McGwire y el dominicano Sammy Sosa.

Pero que también ha afectado a profesionales como el exreceptor Mike Piazza y el exprimera base Jeff Bagwell, que tienen números para estar en el Salón de la Fama, pero aunque no se vieron involucrados directamente en el consumo de substancias prohibidas sus estadísticas están logradas en la “era de los esteroides”.

La responsabilidad de dar respuesta a ese dilema que se le plantea a los profesionales con derecho a voto estará a partir de este año entre un grupo renovado dentro de la Asociación de Cronistas. Después que el año pasado se emitieron 549 papeletas de los profesionales con derecho a voto, el Salón de la Fama purgó su padrón electoral.

El cambio más importante apuntó a quitarle el voto a quienes llevaban más de 10 años alejados de la cobertura del béisbol. Esto implica dejar fuera a votantes de avanzada edad, abriendo el paso para una mayor influencia de una nueva generación más dispuesta al análisis estadístico, en lugar de buscar el “purismo” dentro de las Grandes Ligas.

También tendrá que valor de nuevo la figura del legendario Pete Rose, que sigue vetado de por vida en todo tipo de actividades relacionadas directamente con el deporte del béisbol profesional, pero que en su haber y sin ningún asterisco de posible consumo de substancias prohibidas tiene en su poder nada menos que la marca de más hits conectados en la historia de las Grandes Ligas.


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