El terrible “grabo con mi celular y luego existo”

Millizen Uribe

El dolor y la pena por la pérdida de una vida se conjuga con la indignación por la respuesta, ya casi instintiva, de los testigos de primera línea. Me refiero a estos lamentables casos de accidentes de tránsito y tragedias donde las primeras personas en llegar a la escena, en vez de socorrer a las víctimas, optan por grabarlas con el celular y/o robarles sus pertenencias.
El caso más reciente sucedió este fin de semana. El joven abogado Jairol Pacheco perdió la vida en un accidente automovilístico la madrugada del sábado mientras transitaba en su vehículo por la prolongación 27 de Febrero del sector Las Caobas de Herrera. Y, desde entonces, sus familiares y amigos se han enfrentado, no sólo al dolor de la pérdida, sino al triste pensamiento de saberlo mal herido y la vez víctima de robo.
Otro caso reciente fue el del empresario Fernando Rainieri, quien también sufrió un accidente de tránsito en la Autovía del Este, próximo a las Cuevas de las Maravillas, y que algunos testimonios indican que entre los primeros testigos en llegar a la escena hubo quienes se concentraron en grabar con sus teléfonos celulares.
Ahora bien, un caso icónico y que en su momento removió la consciencia del país, fue el de Luis Carlos Jiménez Hernández, un estudiante de medicina, quien ayudó a una adolescente que se lanzó del puente de la 27 de Febrero con Máximo Gómez. En ese momento, este joven fue catalogado de héroe debido a que muy lejos de tomar fotos o grabar el suceso como hicieron la mayoría de los testigos, le dio los primeros auxilios y se quedó con la víctima hasta que llegó el personal del Servicio Nacional de Emergencias 911.
Precisamente, esta debería ser la reacción generalizada. Un pequeño atisbo de humanidad debería conectarnos con un valor humano esencial: el de la solidaridad, ese cuasi instinto que debería hacernos renunciar a querer grabarlo todo con un celular y publicarlo inmediatamente en las redes sociales para primero socorrer, ayudar.
Esto incluye casos donde no se respetan las condiciones de salud o éticas de las víctimas, como aquellos, por ejemplo, que incluyen la difusión de videos que vulneran los derechos fundamentales de niños y niñas victimas de abusos sexuales o de mujeres víctimas de violencia de género.
¡Ojalá superemos esta terrible conducta posmoderna que implica el grabo con mi celular y luego existo! ¡Ojalá nos conectemos, pronto y nueva vez, con nuestra condición, elemental, pero necesaria, de seres humanos!