El “tigueraje” del peaje

La palabra “impuestos” es odiosa para la ciudadanía en cualquier parte del mundo y resulta aterradora cuando no se produce el retorno en bienes y/o servicios por su aplicación, porque la corrupción de funcionarios altos y medios los desvía en su provecho.

Según el Ministro de Obras Públicas, el 1% del valor del vehículo es más perjudicial que el aumento del peaje de 30 a 100 pesos, porque el que no use el peaje no sería afectado. Lo que no dijo fue que, estadísticamente, es muy poco probable que durante un año un número significativo de conductores no use uno o más de los cuatro peajes que se incrementarán y que son las vías de acceso obligado al centro nacional de la economía que es la capital de la República.

Sus cálculos o los de sus asesores son magistrales: Un propietario de un vehículo de RD$500,000, que ahora paga RD$1,200 de placa, pagaría RD$5,000, que representa un 317% de aumento, mientras quienes ahora pagamos 30 pesos de peaje pagaríamos 100 pesos (un aumento de 233%) cada vez que salgamos hacia cualquiera de los puntos cardinales, y qué decir de los vehículos de transporte público que viajan hacia dentro y fuera de la ciudad varias veces al día, a la semana o al mes.

Pero donde las garras de tigres se les soltaron a esos buscadores de fondos para el Gobierno, fue en la percepción de que un impuesto puede ser aumentado un 316 o un 233% de un tablazo sin que nadie proteste.

Debo reiterar: Quienes se quieren pasar de sabios, terminan pareciendo estúpidos, y aún ese adjetivo es un inmerecido piropo.