El universo de Stephen Hawking

13_11_2018 HOY_MARTES_131118_ Opinión10 A

El afamado científico cosmólogo británico Stephen Hawking, fallecido el 14 de marzo de 2018, pudiera considerarse la continuidad actualizada de su paisano Isaac Newton y del judío Albert Einstein. Su último libro titulado “Breves respuestas a grandes preguntas”, fue publicado póstumamente en octubre de 2018. La versión impresa del texto consta de 230 páginas en donde se condensan diez interrogantes a las que el fenecido investigador respondió abreviadamente; una de las cuales ha provocado un enorme revuelo en el mundo religioso.
La décima interrogación se refería a su visión de la futura humanidad. Respondió con el deseo de que se desarrolle la fusión nuclear para proveer de energía limpia inagotable sin contaminación, ni calentamiento global; así como la expansión y uso del carro eléctrico.
La novena pregunta trata acerca de la posibilidad de que la inteligencia artificial sobrepase la humana. Su reacción es positiva en el sentido de que cada día se acumula y procesa mayor cantidad de información para alimentar los algoritmos capaces de superar el razonamiento lógico de las personas.
La octava inquietud es la de si deberíamos conquistar el espacio sideral. Su parecer basado en el devenir histórico es afirmativo. Considera que la luna podría servir de base desde donde dirigirse hacia los demás planetas del sistema solar. Marte sería el próximo objetivo a conseguir. Un viaje de ida y vuelta hacia los vecinos del Sol nos tomaría un mínimo de diez años.
El séptimo quita sueño es de si sobreviviremos en la Tierra. Las tantas amenazas de destrucción en el presente le obligan a ser cauteloso en su predicción. Le preocupan las guerras, el hambre, la desertización, las enfermedades, la deforestación, la reducción de las fuentes acuíferas, el cambio climático, el calentamiento global y las enormes desigualdades socioeconómicas.
¿Es posible viajar en el tiempo? Esa es la sexta pregunta. Opina que si la teoría de la relatividad de Einstein se confirma y si la densidad energética se mantiene, sería imposible volver desde el futuro.
¿Qué contienen los agujeros negros? Así se titula la quinta interrogante. El enigma lo contesta con la masa, la carga eléctrica, el giro y las cargas súper rotatorias. Aquí falta mucho terreno por investigar.
Cuarto reto: ¿Podemos predecir el porvenir? En su respuesta cita a Laplace quien aseveró: “Si en determinado momento conocemos la posición y la velocidad de cada una de las partículas que componen el universo, entonces seríamos capaces de calcular su conducta tanto del pasado como del futuro”. La respuesta es probablemente no.
¿Existen otras vidas inteligentes en el ciberespacio? Esa es la tercera incógnita. Considera que quizás seres inteligentes en otros espacios nos han pasado por alto.
Segunda interrogante: ¿Qué sucedió previo a la gran explosión? Refiere el Astrofísico que esa pregunta nos conduce a lo infinito universal ya que tiempo y espacio son coordenadas relativas aplicables a nuestro mundo tal y como lo estableciera Einstein a principio del siglo XX.
La primera pregunta de la obra póstuma de Stephen es la que ha generado mucha inquietud intelectual, haciendo que tanto religiosos como laicos sientan la curiosidad de leer y estudiar el pensamiento controversial del fenecido matemático y físico ingles. Se cuestiona si existe o no un ser supremo. Siendo fiel al texto, el autor no se plantea directamente la temática sagrada. Propone otra hipótesis científica acerca de los orígenes del universo.