El verdadero gran poder

Eusebio Rivera Almodóvar

Actualmente hay una interesante batalla publicitaria entre el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y algunos jugadores de fútbol que respaldan la actitud de uno de sus compañeros que se niega a rendirle tributo a la bandera estadounidense y se sienta o hinca durante la interpretación del himno dedicado a ella, alegando que no puede respetar una bandera que niega equidad y justicia a los negros. A la polémica se han incorporado otros atletas y algunos dirigentes de equipos preocupados por la estabilidad de su “negocio”.
Muchos entienden que el dinero da poder o viceversa y tanto el presidente estadounidense como sus desafiantes, creen que por tener mucho dinero pueden hacer o decir lo que les venga en ganas y sin importar su color de piel, están convencidos de ser intocables y sus actos de soberbia, lo mismo no respetar su bandera que llamarlos “hijos de perra” lucen como travesuras de niños mal educados.
Por lo anterior sería bueno que alguien les haga aterrizar en las limitaciones del poder y el dinero y, aunque ocasionalmente pueden ser odiosas algunas comparaciones, como el caso estadounidense y nuestros múltiples casos dominicanos, donde “papeleta mató a menú” -el menudo representado por la justicia- mi pequeña contribución sería una reflexión motivada por los huracanes Irma, María y José, porque me pregunté: ¿Cómo es posible que los humanos tengamos poder y dinero para fabricar máquinas fabulosas, cohetes sorprendentes, estaciones y sondas espaciales, energía y bombas nucleares y no hayamos podido controlar fenómenos y catástrofes naturales monstruosas y mortales estando apenas preparados para mitigar sus consecuencias? Aprendamos pues, que en la naturaleza se expresa el verdadero y gran poder.


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