Empleos que no llenan cometido

El ritmo al que crece el conglomerado de trabajadores que participa del sector informal de la economía, que pasó la cota del 58% del mercado el año pasado, expresa claramente una situación de desventaja y precariedad para la mayoría de los hombres y mujeres que tratan de ganarse la vida haciéndolo a cambio de ingresos marginales, insuficientes para cubrir sus necesidades y sin el amparo de la seguridad social ni aspiración a pensiones apropiadas. Por esta vía ocurre el ingreso masivo de jóvenes a desempeños de subsistencia con baja productividad y escaso o ningún aprovechamiento de tecnologías imprescindibles para la competitividad, a mucha distancia todavía de lo que significa República Digital. Y por tanto, con escasa posibilidad de ascender en poder adquisitivo.
No son actividades con las que se pueda aspirar a reducir algunas importaciones de artículos que el país estaría en capacidad de producir, cuyo vacío causa déficit en la balanza comercial; ni darían base suficiente al desarrollo industrial en el que debe apoyarse el crecimiento de las exportaciones. Legiones de dominicanos que en diversos grados escapan a la tributación que debe crecer para que el Estado disponga de suficientes recursos para inversiones claves y asistencia a los más desposeídos, contribución impositiva que sería más que necesaria para que, eventualmente, el Gobierno pueda aspirar a una reducción del preocupante endeudamiento.

Vía rápida hacia los cementerios

Los sucesos cotidianos más mortales del acontecer nacional son los accidentes de tránsito que incluyen el uso de motocicletas. Las muertes en incesante fila de uno tras otro de jóvenes que en la mayoría de los casos no llegan a la edad de 25 años son motivos de gran pesar para la sociedad que ve con espanto que la conducción temeraria, a veces en competencias de velocidad, no retrocede a pesar de la diaria constancia de pérdidas de vidas. La cruda verdad de los hechos no modifica conductas.
Combatir lo que ya es epidemia obligaría a utilizar un nutrido personal dirigido a la caza continua del manejo irresponsable por carreteras y avenidas, en horas de la noche y días no laborables, para lo cual habría que disponer de mayores recursos humanos motorizados al amparo de una ley que endurezca sanciones a los reincidentes.