En 1864 Duarte fue expulsado en una misión sin retorno

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En este día que se conmemora el 59 aniversario de la gesta de liberación de Constanza, con la llegada de los arriesgados y temerarios patriotas decididos a ponerle fin a la dictadura de Trujillo, coincide con otro evento de amarga recordación para el país.

En el mes de junio de 1864, después que el patricio Matías Ramón Mella falleciera en Santiago el día 4 con la presencia de Juan Pablo Duarte a su vera, los restauradores, encabezados por Ulises Francisco Espaillat, iniciaron la cuenta regresiva para irradiar al Padre de la Patria y se marchara del país. Ya para el día 7 u 8 en Santiago le habían preparado sus credenciales para la misión de buscar recursos y apoyo para la causa restauradora. Era un itinerario de viaje exigido por los restauradores para sacudirse de la presencia de Duarte en el país que le ocasionaba ronchas, temores y preocupaciones. Ellos estipulaban que obtuviera con los gobiernos haitiano, venezolano, peruano y de Nueva Granada la ayuda económica, ropas y armas para sostener la causa restauradora enfrentada a la corona española.

El padre de la Patria, entristecido y enfermo inició desde Santiago su ultimo recorrido en el suelo de su patria amada cuando marchó hacia Monte Cristi. Fue escoltado por un pelotón de soldados muy distintos a los que el 25 marzo de 1864 lo habían protegido cuando llegó a su país desde Haití y fue recibido con júbilo por Benito Monción. En compañía de sus anfitriones marchó hacia Guayubín donde se encontró con Mella que ya estaba muy quebrantado en su salud. Ya en la ruta hacia Santiago recibió las primeras órdenes para que se embarcara de inmediato a buscar ayuda en América. Ya se veían los temores que tenían los restauradores con la presencia de Duarte que era una leyenda que se mantenía muy viva en el recuerdo de los dominicanos. Pero Duarte logró que el gobierno restaurador le permitiera permanecer en Santiago hasta eldesenlace fatal de la vida de Mella.

Duarte, aceptando la misión impuesta por los restauradores en junio de 1864, desde Monte Cristi marchó hacia Cabo Haitiano en alguna pequeña embarcación, y allí se reunió con el Gobierno haitiano de Geffrard el que estaba amenazado por los españoles para que no reiniciara la ayuda que le había brindado a los dominicanos en 186. Los españoles no querían que continuara ayudando a los dominicanos so pena de bombardear con la flota sus ciudades costeras y de exigirle una onerosa indemnización. Es probable Duarte que se entrevistara con el presidente haitiano Fabré Geffrard, quien había estado muy dispuesto a ayudar a los insurrectos dominicanos. Ya en 1861 los haitianos le habían aportado dinero, armas y soldados a los dominicanos en el inicio de la lucha en contra de la anexión negociada por Santana con el Gobierno español. Incluso permitieron que Sánchez entrara al país por la frontera en las cercanías de Hondo Valle pero fue delatado y capturado en El Cercado y fusilado el día 4 de junio de 1861 en San Juan de la Maguana.

Como era tradición de los políticos dominicanos en desgracia, cuando se les obligaba a marcharse hacia el extranjero, iban a parar a la isla de Sant Thomas de la Vírgenes norteamericana. En el siglo XIX esa colonia fue el refugio de los políticos dominicanos en desgracia, como era frecuente el caso de Buenaventura Báez. Duarte llegó a esa isla el 26 de junio de 1864 para luego embarcarse hacia Venezuela desde donde ya no volvió a salir. Estaba amargado por el trato que recibió de sus compatriotas restauradores en su retorno que él creía iba a ser triunfal y de no ser humillado. A esto contribuyeron unos informes de prensa aparecidos en La Habana donde se criticaba su accionar. Lo convencieron de que ya no buscaba nada en su patria y decidió aceptar el nombramiento de marras de los restauradores para buscar ayuda en el exterior.

En estos días un grupo de entusiastas ciudadanos han decidido recrear el viaje de Duarte al Cibao en 1844 cuando regresó al país el 15 marzo y había estado presente en la batalla del 19 de marzo. Ahora se quiere reproducir ese viaje desde la salida norte de la vieja Santo Domingo pasando por La Victoria e internándose en los terrenos llanos colindantes con Cevicos para llegar a Cotuí. Esa era la ruta que unía a la capital con el Cibao. Ese viaje fue funesto para el patricio, que se vio hecho prisionero en Puerto Plata y enviado Santo Domingo desde donde fue deportado hacia Europa para luego retornar a Venezuela en donde tenía familiares y amigos que lo ayudaron a permanecer en esa hermana nación hasta 1864 cuando hizo su intento fallido de retornar a su Patria.