En el Museo Peña Defilló, un poeta de la fotografía

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Hay hechos culturales que sorprenden, que regocijan, que deleitan. Es el caso de Photo Imagen 2018. Uno se pregunta cómo un equipo, con pocos medios pero con muchísima capacidad, logra bienalmente presentar con simultaneidad decenas de exposiciones durante un mismo mes, en Santo Domingo y en provincias. La hazaña que realizan Mayra Johnson, Carlos Acero y su pequeño colectivo “ad hoc” provoca la admiración generalizada. Han logrado movilizar una cantidad casi incontable de lugares culturales, de modestos a muy importantes. Y otro triunfo impresiona: un número insólito de patrocinadores les han respondido….

Photo Imagen 2018. Esta notabilidad demuestra que cuando hay fe, entusiasmo, trabajo, cuando existe una voluntad de alcanzar lo que se pretende, cuando los organizadores son profesionales de su arte, nada es imposible. Luego, han fijado el mes de noviembre como el de la fotografía. Se trata de un compromiso ineludible, fijo, esperado. ¡Asistimos a una verdadera explosión del talento fotográfico!
Nos parece increíble que en el 1980, hace menos de cuarenta años, hubo que gritar y pelear para que se admita la fotografía como una disciplina visual susceptible de participar en la Bienal, y hoy se haya convertido en el arte mayor, junto a la pintura, pero ésta es aquí más que centenaria y totalmente distinta, sobra decirlo.
Asimismo. el Centro de la Imagen se ha impuesto como la sede de la fotografía dominicana, el punto de encuentro de los fotógrafos, la gran cita internacional fotográfica. Pronto, la joven institución contempló celebrar el mes de la fotografía, primero anualmente, pero el éxito fue tal desde los inicios, que hubo que cambiar el año por el bienio, para que se puedan realizar los contactos y las labores de investigación, curaduría y distribución, y, asunto no de los menores, conseguir la “sponsorización” necesaria.
Festival internacional. Hoy por hoy, Photo Imagen es el único Festival Internacional de la Fotografía en la región caribeña. Y celebración muy completa y compleja. No solamente el programa presenta exposiciones individuales y colectivas, curadas siempre, sino que se imparten talleres, se ponen a circular libros, y las conferencias alternan con mesas redondas.
En lo internacional, hay un gran país invitado, y coincidiendo con las Semanas Culturales de España, el país invitado ahora es España, uno de los primeros del mundo en abundancia y nivel fotográfico, aquí con una representación magistral, y teniendo lugar la inauguración en el Centro Cultural de España. Lo que no impide que fotógrafos reconocidos de diferentes procedencias participen en PhotoImagen 8 y 2018, como parte de su pluralidad,
En este contexto, el mismo día 2 de noviembre, se abrieron varias exposiciones, dominicanas y foráneas, en galerías y centros culturales de la zona colonial. El público, encantado, se iba desplazando de una muestra a otra….Y las visitas continuaron, los días siguientes, Javier Hinojosa, un fotógrafo poeta
En América Latina, México es país de los fotógrafos mayores, y entre ellos Javier Hinojosa, que, en el marco de Photo Imagen 8, expone en el Museo Fernando Peña Defilló.
Secuencia de imágenes que causan una profunda emoción estética desde las primeras percibidas en las salas de exposiciones, son “el mundo anterior” de un artista, tan apasionado de experimentación como creador de visiones fantásticas, que subliman los paisajes del continente en poemas de la luz. Vida anterior e interior, no cabe duda…El paso entre dos mundos que se contemplan y se sueñan.
Nos consta que Javier Hinojosa es un viajero…Renovando hoy los periplos de aquellos fotógrafos que andaban por el mundo, en el siglo XIX, logrando transportar cargamentos increíbles, laboratorios ambulantes, y realizaban fotografías verdaderamente épicas…
Y no pensamos que Javier Hinojosa, todavía enamorado del cuarto oscuro, los haya olvidado, y sus montañas, infinitas y reales-maravillosas, evocan casi un homenaje. Felizmente, la tecnología ha permitido que la armonía y el rigor no correspondan a aventuras tan sobrehumanas. Sin embargo, la vida del artista de las “Estaciones” ha sido un reto y una pasión permanentes, “una larga carrera de experimentación con los procesos fotográficos antiguos y contemporáneos”, según lo pondera en su hermosísimo ensayo Deborah Dorotinsky.
Escritura de la luz. La voz “poesía” surge inconteniblemente, la escuchamos varias veces de quienes descubrieron la fotografía de Javier Hinojosa. Aquí, el fotógrafo se convierte en un poeta que sustituye la palabra por la escritura de la luz. Creemos que nunca lo habíamos sentido con tanta intensidad… Tampoco nos cabe duda de que el famoso instante preciso e irrepetible se vuelve, en Javier Hinojosa, un instante mágico.
La fotografía registra acontecimientos, comenta y documenta la realidad, pero, sin alterar las formas ni “surrealizar” indebidamente, llega mucho más lejos en su caudal de arte y de belleza, acercando lo finito de lo infinito, postergando los límites de la estética. Y Javier Hinojosa nos enseña esta facultad admirable… Con la riqueza de los grises: aquí se sobrepasan el no-color y un color, es una auténtica paleta. Y en los planos sucesivos, leemos hasta un legado oriental, un paisajismo chino plurisecular… Tal vez sea exceso ilusorio nuestro, pero tenemos a un fotógrafo mexicano, universal, totalizante.
… Y que nos permitan la cursilería de expresar que la música de las Estaciones de Vivaldi acompañaría exquisitamente una proyección de las Estaciones de Javier Hinojosa.