En esto hay que hilar bien fino

El caso Percival pone al aparato judicial ante la oportunidad de rescatar parte del prestigio y la confianza perdidos. Siendo la inseguridad una de las más graves perturbaciones de esta sociedad, es necesario aprovechar este caso para actuar con la perspicacia y objetividad necesarias para producir un expediente minucioso, sin medias tintas ni excesos, sin inclusiones arbitrarias, pero también sin exclusiones injustificables en la presentación de los hechos y las responsabilidades de los actores.
La inseguridad es un grave tormento para esta sociedad. La delincuencia se multiplica porque sus causas no han sido atacadas de raíz. El aparato investigador ha contribuido mucho a fortalecer el delito con cada expediente fofo e inconsistente que “se cae” en los tribunales. Sectores de la judicatura han aportado desde lenidad hasta corrupción. De todo esto nace impunidad, reincidencia y más casos de delincuencia.
El caso Percival es una oportunidad de oro. Hay que hilar fino en cada detalle, para no excluir gente ciertamente implicada y para no incluir a quienes nada tienen que ver en el asunto. El sistema judicial no es estúpido. Sabe muy bien lo que tiene que hacer, y a veces lo hace. Ya está bueno de fallarle a la sociedad por error, omisión o comisión. No puede haber pretextos que hagan “caer” este expediente. Es hora de rescatar el prestigio de la autoridad y la paz del país.

Tecnificación para el progreso

El impulso dado a la educación con la inversión del 4% del PIB está generando demandas a las que deben responder las academias de estudios superiores. Es necesario acoger el aumento del número de bachilleres derivados de este proceso para prepararlos. La UASD ha dado un paso al frente al proponer que el Gobierno invierta más en las universidades para que éstas incorporen carreras técnicas cortas para preparar a los bachilleres. La universidad estatal usaría sus centros regionales en esa tarea.
Un punto débil que han encontrado los inversionistas en este país es la insuficiencia de técnicos calificados en modernas tecnologías. Los centros académicos pueden contribuir a resolver este vacío. La propuesta de la Universidad Autónoma de Santo Domingo debe ser ponderada por las autoridades y las demás universidades.


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