En guardia contra la difteria

Un solo caso mortal de difteria en un niño extranjero recién llegado disparó la declaración de alerta epidemiológica. Para las autoridades nacionales, precaver, tomando en cuenta los síntomas conocidos de este mal, es tan importante como conservar la calma. Reaccionar con exageración puede llevar a mucha gente a alterar planes eximiéndose y restando eficacia a la prevención. Pero se han emitido recomendaciones a las que conviene mucho acogerse sobre las posibilidades de contagio a través de contactos estrechos entre personas al coincidir el alerta con una semana en la que se genera mucha aglomeración en sitios de recreación. Grupos de altos riesgos y niños debe ser vacunados como primera vez o en reforzamiento.
Otros aspectos de protección contra una enfermedad con poca señal de presencia en el territorio nacional todavía deben cumplirse con minuciosidad mediante el control a personas que lleguen al país por distintas vías, suponiéndose que las autoridades sabrán sobre cuáles viajeros concentrar atención. Los centros hospitalarios deben estar abastecidos de antitoxina diftérica a ser administrada a cada caso sospechoso que les llegue sin esperar la comprobación definitiva de la presencia del bacilo en el organismo. Recordar que el éxito de la protección depende mucho del fiel apego a la profesionalidad del personal hospitalario. Cumplir la tarea celosamente.

A riendas sueltas con los recursos

La separación de funciones, en el marco de lo que es el Estado con sus poderes en contrapeso y entidades autónomas y descentralizadas, no debe prestarse a las extralimitaciones en que incurren organismos arrogándose facultades para el disfrute de privilegios que incluyen sueldos altísimos y capítulos de gastos innecesarios de niveles impresionantes. Quebrantando la homogeneidad que por ley debe caracterizar a un sistema de administración estatal.
Lo que ha ocurrido en la Cámara de Cuentas, que ha estado callada tras excederse en el gasto de recursos para su exclusividad, ha causado indignación. De ser necesario deben ampliarse las facultades del Ministerio de Administración Pública a fin de hacer valer un esquema salarial único para funciones de igual categoría oficial, a fin de frenar derroches y dar paso a la austeridad.


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