En la Galería Shanell ¡LEONARDO SANZ: EL ANGEL IMPECABLE!

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La producción global de Leo Sanz (1971-2017) se nos revela como prueba axiomática de que su práctica creadora fue la de un auténtico nuevo vidente que llegó a reflexionar con sobrecogedora intensidad y óptimos resultados sobre una serie de cuestiones tan distintas y complejas como los espejismos del deseo; el materialismo obsesivo; la lujuria; el extravío hedonista del ser humano y los fértiles desiertos de la tecnología y la soledad…

MI HORIZONTE ES MI VERTICAL” era el lema supremo de Leonardo Sanz. Su divisa autobiográfica, trasluce la radicalidad con que asumió su camino de autoperfección, además del alto grado de honestidad y el sagrado optimismo que destilan su poética y su ética personales. Una poética lúcida, lúdica, espectrológica y delirante que testifica de manera impecable la huella profética de su cristalino y rizomático legado estético. Una ética creadora que incluso le permitió asimilar y trascender con ironía demoledora y gracia inevitable, los absurdos rituales del caos cotidiano y sus más terribles escisiones existenciales.
Sobre el lema vital de “MI HORIZONTE ES MI VERTICAL”, han querido sumar energías, medios y cometidos, Mario Martínez Fernández, Socorro Veloz de Martínez, Argenis Vásquez, Fernando Báez Guerrero, Luis Felipe Cartagena y Shanell Galería de Arte, junto a su madre, Ernestina Medrano Sanz; su hermana, Bianca Carolina Sanz y sus hijos, Ana Sharlotte y Leonardo Miguel Sanz, para organizar, en el marco de la celebración del primer aniversario de su fallecimiento, la primera muestra antológica de la obra pictórica y dibujística de Leo Sanz.
Por la extrañeza del súbito viaje hacia la luz de las estrellas; por su fabulario como impronta y por la misma resistencia crítica de su legado, en el riguroso “racconto” de la posmodernidad artística dominicana, la autobiografía existencial y productiva de Leo Sanz ha de conectarse, precisamente, con las de otros viajeros “precoces e impecables” de trayectorias axiomáticas como Rafael-Pipe-Faxas (1936-1963); Paul Giudicelli (1921-1965); Frank Almánzar (1949-1986); José Ramírez Conde (1940-1987); Leo Núñez (1973-2001); Carlos Goico (1952-2009) y Ney Díaz Henríquez (1976-2015).
Celebrado por toda una legión de admiradores y amantes del arte que seguían hechizados sus obras y cada una de sus exitosas participaciones en muestras, eventos, bienales, concursos y ferias de arte contemporáneo, Leonardo Sanz alcanzó a disfrutar en vida la satisfacción de reconocerse protegido y respetado por los más atentos y exigentes galeristas, coleccionistas, especialistas y mecenas del arte contemporáneo en Santo Domingo.
Como auténtico “chef de file” de esta legión de apasionados, destaca el reconocido empresario y coleccionista Fernando Báez Guerrero, principal mecenas del artista y custodio del que se puede considerar el más completo, espectacular y valioso conjunto de obras de Leonardo Sanz en poder de un coleccionista privado. En esta colección, encontramos una serie de obras pictóricas radicales y emblemáticas de la producción global de Leonardo Sanz, tales como las tituladas “El cuarto de la lujuria” (2006); “En cualquier parte de mi ciudad” (2011); “Cazadores de energía” (2014) y “Recordando dentro de mí” (2015).
Otra notable y valiosa colección de obras de Leonardo Sanz en manos privadas es la custodiada por los esposos Mario Martínez Fernández y Socorro Veloz de Martínez, una pareja de verdaderos apasionados que, además de quedar fascinados por la originalidad y el vitalismo cromático característicos de la gramática plástica de Leo Sanz, advirtieron a tiempo la distintiva sensibilidad social del artista y la misma magnitud de su propuesta simbólica. Esto se evidencia en la excelencia estética; la extraordinaria riqueza metafórica de la mayoría de las obras (pinturas sobre tela y dibujos sobre papel) y en la espléndida profusión temática que revela y tensa dicha colección.
En la colección de Mario y Socorro, compuesta por alrededor de 50 obras, encontramos pinturas y dibujos de las series y etapas productivas fundamentales, así como de las cuestiones esenciales que Leonardo Sanz abordó a lo largo de una trayectoria productiva que se extendió durante poco más de un cuarto de siglo. En esta colección, se destacan obras medulares sobre tela y papel como las tituladas “Cazadores de energía (2011); “La lujuria (2012); Cazadores de energía” (2013); “Un mensaje del universo a la tierra” (2015); “Barry Gold” (2015); “Frutos de oro” (2016); “El coleccionista” (2016); “Tres caras” (2016) y “Bachata” (2017), así como varias obras básicas de la “Serie de las batallas” (2017).
Leonardo Sanz, fue hijo respetuoso y efusivo; hermano fiel y entrañable, además de padre atento, cómplice y amoroso. Y asimismo les correspondieron ayer y les siguen correspondiendo hoy su madre, Ernestina Medrano Sanz; su hermana, Bianca Carolina Sanz y sus hijos, Ana Sharlotte y Leonardo Miguel Sanz, custodios privilegiados de varias obras pictóricas representativas de sus series “El cuarto de la lujuria” (2000) y “Las batallas” (2017). Se trata de un conjunto de obras paradigmáticas cuya efectividad estética y plenitud significativa se tornan en atributos y pruebas suficientes para admitir la unicidad y la impecabilidad de su ardiente profecía creadora.

SINTESIS DE LEO SANZ

Leonardo Sanz, nace en Santo Domingo, el 6 de abril de 1971. En 1983 inicia sus estudios de arte con su abuela, Rosa del Carmen Pellerano Lamarche y en la Escuela Nacional de Bellas Artes. En 1992, viaja al Japón, donde practica el dibujo a la tinta con el profesor Oushija y expone sus trabajos junto a los egresados de la Facultad Artes de la Prefectura de Aomori. En 1998, ingresa al Centro de Restauración de Bienes y Muebles de la Oficina de Patrimonio Cultural. Entre sus principales exposiciones individuales, destacan: “No Ocurre a Menudo”, Galería Mesa Fine Art (2011); “Mundo LeSanz/Taíno del futuro”, Centro Cultural Mirador (2016) y “Cazadores de Energía”, Punto del Arte, Jarabacoa (2016). Leo Sanz falleció en un accidente automovilístico en la Autovía del Este, la madrugada del jueves 20 de julio de 2017. “MI HORIZONTE ES MI VERTICAL”, su muestra antológica in memoriam, todavía se mantiene abierta a todo el público en Shanell Galería de Arte, ubicada el segundo nivel de la Plaza Malecón Center de la avenida George Washington.


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