En Nueva Barquita se resisten pagar $1,000 al mes

Locales cerrados en la primera planta de edificios de Nueva Barquita

Los residentes en el proyecto de la Nueva Barquita se resisten a pagar los mil pesos mensuales que cobra para su matenimiento el patronato que lo dirige, tras reiterar que no disponen de esos recursos debido a que el chiripeo del que vivían se ha tornado difícil.
Sostienen que son prisioneros del desempleo y el hambre por no poder ejercer el chiripeo del que sobrevivían cuando habitaban en la vieja Barquita, de donde subían a Los Mina y lugares aledaños sin el pago del pasaje y en unos pocos minutos.
Los moradores del lugar admiten que, a pesar del gran cambio que experimentaron con el traslado desde la vieja Barquita, donde pasaban todo tipo de vicisitudes en las temporadas de lluvias, la falta del chiripeo hace de sus vidas un calvario en esta nueva morada.
También confrontan otras dificultades como filtraciones en algunos edificios, el mal estado del agua que consumen, además de la falta de transporte hacia Los Mina, sector donde subían cada día a buscar la comida.
Josefina Madé, enlace entre el Patronato de La Nueva Barquita y la comunidad, revela que muchas familias en la Nueva Barquita pasan el día sin poder encender las estufas, debido a que no disponen de recursos.
Recuerda que la mayoría de quienes habitaban en la vieja Barquita vivían del chiripeo que ahora se le ha puesto lejos porque la Nueva Barquita está lejos del movimiento económico.
Precisa que ahora para llegar a Los Mina deben disponer de al menos 100 pesos diarios, no cuentan con un transporte directo hacia ese sector y que la ruta de la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (Omsa) es hacia Villa Mella, donde no tienen ningún vínculo.
“Yo quiero recordarle al presidente Danilo Medina, que la gente no vive nada más con paredes, no pueden alimentarse con paredes, que hacen faltas fuentes de trabajo, aquí se está pasando mucha hambre”, dijo Madé.
Mientras, solicita a los Comedores Económicos que instalen en el lugar una cocina móvil, que según informaron hace tres meses que fue aprobada pero no llegan a la Nueva Barquita.
Filtraciones. En el edificio C31, apartamento 405, tiene filtraciones desde hace un año, denunció su propietario Nilson Báez, quien señala que no pagará la cuota de mil pesos para mantenimiento hasta tanto no le resuelvan el problema.
Señala que las filtraciones ocasionan graves inconvenientes a la familia, sobre todo a su hijo de tres años y a su esposa embarazada.
Al igual que Báez, quienes habitan los tres apartamentos de más abajo padecen las consecuencias de los mismos problemas de construcción.