En Sociedad y la causa ambiental

Rindiendo honor a quienes se destacan en la defensa de los recursos naturales de República Dominicana, la Revista En Sociedad (ES) acaba de arribar a la X edición de sus premios “ES de Conservación y Medio Ambiente” que en esta ocasión expresan reconocimientos a la dedicación que en diferentes formas han tenido en marcha para preservar las costas nacionales: el fotógrafo submarinista y autor del libro “Mar Vivo” Guillermo Ricart, merecedor del principal galardón; a la Fundación Red Arrecifal Dominicana (RAD), que preside Rosa Bonetti de Santana; a Jumbo, del Grupo Centro Cuesta Nacional (CCN): y a Ramón Montero y su equipo de pescadores de Manresa.
Para ellos, tomar acción y abogar con énfasis por las costas y mar ha sido una forma militante de promover la defensa de esos recursos en esta media isla que no escapa a las agresiones a sus litorales. Aquí y en el exterior muchos prácticas repercuten sobre la naturaleza de un modo alarmante. Como certeramente expresó la directora de la revista ES, Maribel Lazala, en la entrega de los premios: “la protección de nuestras especies marinas en declive es uno de los desafíos más grandes que enfrentamos como custodios de nuestro planeta”. La Editora HOY, a través de estos homenajes reafirma su compromiso con la causa de la protección de los recursos naturales sin desmayar en el propósito de crear conciencia sobre la conservación.

Legitimación de las minorías

Las democracias auténticas garantizan la actividad de partidos de pocos miembros, algunos de los cuales procuran diferenciarse de los tradicionales. Para su reconocimiento deben llenar unos requisitos a los que la nueva Ley de Partidos imprime rigor como para que sirva de filtro contra quienes, sin pasar ninguna prueba de mínima aceptación ciudadana, esgrimen algún nombre con insignia novedosa y a partir de ahí se colocan en venta para acceder a las alianzas. Coaligarse es legítimo pero la sociedad debe tener garantías de que la confusión de grupúsculos no será aprovechada para asumir posiciones inmerecidas en el espectro político mediante la creación de entelequias que salen a la caza de trozos del pastel del Estado. Lamentablemente, los partidos tradicionales no renuncian a pagar apoyos, aunque la sal le salga al fisco más cara que el chivo.