En trance por las fuertes lluvias

Los embates del tiempo ponen en juego la capacidad de reacción del país contra las situaciones que implican riesgos para la vida y daños para bienes públicos y privados. Fenómenos como el que tocaba ayer al territorio nacional obligan a la colectividad, junto a sus autoridades, a pasar con eficiencia de las teorías sobre manejo de contingencias a las tareas que minimicen efectos. Acatar las oportunas recomendaciones de organismos llamados a proteger a la ciudadanía constituye una obligación. Poner atención a directrices del Centro de Operaciones de Emergencias sobre los grados de peligro previsibles para cada provincia. Gran parte del país ha estado bajo el impacto de precipitaciones anormales sobre redes viales y zonas pobladas, un reto de primera magnitud para la mitigación a cargo de las entidades estatales que disponen de equipos y personal para entrar en acción.
Las inclemencias del tiempo ponen a prueba la resistencia de infraestructuras y obligan a tomar en cuenta múltiples asentamientos de alto riesgo; vale aspirar a que la prevención comience mucho antes de la llegada de los fenómenos atmosféricos, lo que implica hacer valer permanentemente las normas de construcción que garantizan la mayor resistencia posible de las carreteras, puentes, canales y redes eléctricas a vientos y riadas. Debe evitarse con regularidad que estén habitados los espacios de mayor exposición al peligro.

Explosión social justo al lado

Haití se confirma como barril de pólvora por la acumulación de pobreza, escaso desarrollo institucional y poca capacidad del Estado para promover el progreso y el bienestar contra las frustraciones de muchos de sus habitantes, continuamente compelidos a emigrar, lo que implica presiones y problemas para República Dominicana a la que ingresan desordenadamente. Lo que comenzó como protesta por el alza de los combustibles tomó rápidamente envergadura desbordada de disturbios callejeros con daños a propiedades públicas y privadas, saqueos, enérgicas operaciones antimotines y pérdidas de vida. Una crisis que ha encendido las alarmas de este lado de la frontera por temor a repercusiones de las que es necesario protegerse con reclamos, en alianza con otros países, para que en Haití se respete a la autoridad y al orden establecidos.


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