En vivo : Un chin de historia

Feliz vinicio lora f

Guardo celosamente el libro “El disco en República Dominicana”, publicado en 1988 por el tenor, investigador y escritor Arístides Incháustegui, quien me lo obsequió hace muchos años en la oficina del maestro Carlos Piantini.
Es más bien un folleto que recoge diversos escritos publicados en el desaparecido suplemento cultural “Isla abierta”, de este periódico.
Incháustegui falleció el mes pasado, y quiero dejarle, amigos lectores, algunos datos que el investigador realizó sobre el mundo del disco.
En 1927 Antonio Mesa, “El jilguero de Quisqueya”, fue el primer dominicano en grabar un disco. En 1928 el tema “Menéalo que se empelota”, interpretado por Mesa, desata la primera polémica pública sobre la “moralidad del texto y música”.
Otros discos que crearon discusión fueron “El Platanero” y “La mujer del sacristán”, por sus letras “lascivas” e “inmorales”. Los primeros disqueros dominicanos fueron Luis Alberti, Julio Tonos, Antonio Morel, Discolandia, Amaro, Babín Echavarría y Radhamés Aracena.


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