Esa jugada falló, ojo con eso

Bonaparte Gautreaux Piñeyro
Bonaparte Gautreaux Piñeyro

Todo estuvo cuidadosamente planeado: se armó el tinglado de la propuesta de Naciones Unidas para eliminar las fronteras a fin de que los haitianos tengan vía franca y puertas abiertas, para concluir la invasión a República Dominicana.
Fue un nuevo intento de desconocer el derecho de los dominicanos a disponer, con libertad e independencia, qué conviene a nuestra sociedad. La propuesta de Naciones Unidas había fracasado. Lo que no fracasó fue la jugada de distracción. La historia enseña, si queremos aprender, que, ante cualquier conflicto, entre naciones, los organismos internacionales toman sus decisiones conforme a los intereses de los países poderosos.
De pronto, todo se fue al cachimbo, los grandes temas nacionales fueron dejados de lado. La cortina del malhadado plan cubría nuestro horizonte. En un momento, la jugada de distracción dio frutos: el país centró su atención en la amenaza a la autodeterminación Lógico, los griegos contaron con quintacolumnistas para introducir el caballo a Troya, con aguerridas tropas especiales que hicieron el trabajo, por eso, no faltaron voces de personas que respaldaban tal mamotreto, detonante de la guerra civil que tenemos pendiente con los haitianos.
Mientras, se manejaba la opinión pública, para que se olvidara la victoria popular fruto del reclamo que forzó al gobierno a disminuir el excesivo y abusivo precio de los combustibles. Otros grandes temas eran postergados. Aquella noche, como era costumbre, el profesor Juan Bosch disfrutaba de la tranquilidad del patio de mi casa de la calle Félix Mariano Lluberes, una criada, recién contratada, vio la cabeza blanca en canas y reconoció al personaje.
Tan pronto como Bosch se retiró la criada acudió donde mi Miriam a informarle que dejaba el trabajo pues había visto un fantasma, fue el tiempo después de la formación del partido e la Liberación Dominicana, entonces, Bosch dejó de hablar por radio y la joven campesina lo dio por muerto.
Así se cuecen acontecimientos de la historia y cada quien los interpreta a su modo, hasta que el narigón que maneja la opinión pública dirige nuestras miradas y nuestros intereses en la dirección que desean los que mandan. Mientras, se logró uno de los objetivos: el Congreso Nacional aprobó el enésimo Presupuesto de la Nación con déficits que nos conducen hacia el momento en que haya que tirar la toalla, por falta de dinero para pagar la creciente deuda externa.
Está pendiente el asalto a los fondos de pensiones que acechan empresarios interesados en echarles mano. Recordemos lo qué hicieron con la Corporación de Empresas Estatales que, so pretexto de separar el gobierno de operaciones comerciales, fueron cerradas, vendidas, sin que se conozca aún donde fue a parar el fruto de esas ventas.
Esta jugada de distracción falló, esperemos las que vienen.