Escrutinio a los beneficiarios

Para garantizar un manejo pulcro de los recursos del Estado, que fundamentalmente proceden de los bolsillos de los ciudadanos, debe practicarse con sumo interés la supervisión a subsidios desde la diversidad de aplicaciones hasta la legitimidad y fundamento de los objetivos contemplados. En ese propósito el Gobierno ha tenido a bien revocar aportes presupuestales a entidades de la sociedad civil que no habrían rendido cuentas ni justificado el gasto incurrido. Las ONG son instrumentos legítimos de la acción social y de apoyo y complemento al Estado para sus fines de interés público en distintos campos. Respaldarlas económicamente desde el erario está justificado aunque si se rebuscara más en la génesis de algunas de ellas, además de penetrar en su falta de transparencia, habría que poner en tela de juicio los criterios aplicados para colocarlas en el usufructo de las gracias del Poder.
Examinando sus nombres y patrocinadores podrían quedar en evidencia, hasta prueba en contrario, asignaciones movidas por favoritismos a partir de vínculos políticos y familiares como resultado del tráfico de influencia. El apoyo a labores sociales que en los hechos sirvan muy notoriamente a proyectos políticos que a veces reciben también otras generosidades oficiales, desvirtúa el objetivo de incluir con neutralidad a la sociedad civil en el Presupuesto, del que no debe beneficiarse sectariamente ningún ente del espectro partidario.

Un “alto ahí” que mucho procede

La venta al granel de leche en polvo ha persistido por el desinterés de autoridades dominicanas por poner fin a una forma de hacer llegar el alimento a consumidores que está cargada de riesgos para la salud, lo que resulta un implícito apoyo a comerciantes que contra toda lógica se han entregado a esa práctica. El ministro de Agricultura, Osmar Benítez, reniega de la indiferencia de otras entidades oficiales llamando a incautar la variedad láctea en colmados.

La tolerancia a la antihigiénica forma de ofertar leche al pueblo contradice medidas del propio Gobierno, tomadas generalmente desde las visitas sorpresa, en apoyo a pequeños ganaderos provincianos al seguir faltando una política global contra la competencia desleal a través de importaciones sin empaques desviadas de su alegado fin industrial y otras omisiones de regulación.