Escudos de nobles en casas coloniales

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Antaño, Santo Domingo era la única ciudad de América que estaba considerada “Urbe de los Blasones”, debido a que los nobles en sus residencias acostumbraban a grabar arriba de los marcos de sus puertas o ventanas los escudos pertenecientes a su árbol genealógico. Estas familias imponían así la tradición de su estirpe.

[b]Casa de los Dávila[/b]

Entre las casas que presentan esta característica en su fachada está la de Francisco Dávila, situada en la calle Las Damas frente al Panteón Nacional. Se aprecia en la parte superior del marco pétreo de la puerta, y aparentemente es sostenido a ambos lados por dos monstruos alados con cuerpo, cabeza y rabo de leona.

Fue tallado por el escultor español José Sánchez Borayta, quien lo instaló sobre las huellas del original en piedra artificial, debido a que según dijo el laborioso ingeniero arquitecto Pérez Montás, no podían utilizar las rocas genuinas porque entonces tenían que desmontar las dovelas, lo que conllevaba un peligro para la estabilidad de la estructura.

El escudo se describe en la siguiente forma: dividido en cuatro cuarteles, el superior de la izquierda tiene diez discos, el superior de la derecha un castillo con una cinta, el inferior de la izquierda una banda con moldura ribeteada con una cadena, y el inferior de la derecha otro castillo en campo de sable.

[b]Casas Reales[/b]

También en las Casas Reales, situada en la calle Las Damas esquina Mercedes, se aprecian en la ventana que está arriba de la entrada principal los escudos siguientes: el que tiene la insignia del águila bicéfala con la diadema imperial, los cuarteles de Castilla, León, Sicilia, Aragón, Jerusalén, Borgoña, Austria, los leones de Flandes y el Tirol.

A su alrededor se aprecia el Toisón de Oro, debajo están las pilastras de Hércules con la inscripción de Plus Ultra.

Abajo, a ambos lados de la ventana se observan dos blasones. El de la izquierda perteneciente a la Isla Hispaniola, que tiene la faja engolada por las cabezas de dragones, emblema del guión real del siglo XIV. El borde tiene castillos, leones, yugos y flechas, una F y una Y. Además, diadema con flores y perlas.

El de la derecha que pertenece a la ciudad de Santo Domingo, también tiene el mismo privilegio real: campo, leones, y entre ellos una llave. Al borde una cruz flordelizada y negra, y el prado jironado con la efigie de Santo Domingo. Además, la corona es igual a la de la Isla.

[b]Casa del Tapado[/b]

Igualmente existe otro escudo en la Casa del Tapado, situada en la calle 19 de Marzo esquina Padre Billini. El nombre de esta residencia viene del hecho de que su dueño, don Pedro Duque de Rivera, deán de la Catedral Primada de América, salía en las noches bien tapado.

El escudo, diferente a todos, está arriba del portón principal, tallado en piedra. En su centro se ve una cruz rodeada de un rosario degastado por el tiempo y las capas de cal con que antaño lo pintaban, por lo cual el relieve de sus cuentas están más ocultas. Además, enmarcándolo tiene tres pergaminos enrrollados.

Este es el único escudo citadino que no fue destruido por los haitianos y se salvó porque en el vudú la cruz es un símbolo sagrado, y ellos todavía tenían miedo, por lo que anteriormente había pasado a unos de los suyos, cuando quisieron coger el panal de miel que detrás tenía la imagen del nicho de la Iglesia Regina (hoy vacío). Al agarrarse de la imagen, ésta no pudo soportar su peso, y se desprendió, cayendo al suelo, y resultando muerto el haitiano.