Espacios verdes: ideas para un síndico

Amparo Chantada Gonzalez

Sr. Síndico del D.N. si mira un mapa del Distrito Nacional, se dará cuenta que carece dramáticamente de pequeños espacios verdes barriales, no así con los espacios verdes grandes: Botánico, Zoológico, Mirador Sur, la UASD, Jardines del Norte y el parque Iberoamericano. Sr Síndico, producto del crecimiento urbano, sin plan ni normativa y de la venta de los pocos espacios verdes que existían en los barrios (frutos de una legislación abandonada) el Distrito Nacional es un micro espacio más caluroso que el territorio del ex D.N. de 1400 km2, se ha transformado en “isla de calor” con olas de calor insoportables. También, ha contribuido a eso la impermeabilización de la ciudad (UASD, Polígono Central) por el anterior síndico, de las aceras y isletas centrales reforzada por su política de “palmerización” que él llamaba “embellecimiento”. El resultado es menos árboles de sombra, menos volumen de hojas y copas frondosas y como consecuencia, esa sensación de asfixie, de calor insoportable, un alza de la temperatura en todo el D.N. fácil de comprobar. Si añadimos a todo eso, la inhabilitación del Malecón al peatón, el aumento del tránsito de camiones y vehículos privados, las plantas eléctricas concombustible diesel, más de una vez nos hemos preguntado ¿“a dónde refugiarnos” en la capital, en los barrios?. Es bueno que se sepa que las grandes áreas verdes funcionan “verticalmente” no horizontalmente, no irradian fresco, aire, brisas. Hay que re-crear los espacios verdes pequeños y medianos para aumentar refrigeración en los barrios.
Es fácil entender que el concepto de isla de calor urbana se refiere a la sustitución de la vegetación por edificios, calles, túneles, elevados y avenidas, lo que tiene por consecuencia una mayor absorción de radiación solar por parte de las superficies construidas y pavimentadas. En general, los entornos urbanizados pueden ser unos 3°C más cálidos que las áreas que rodean a las edificaciones, porque además del tráfico, las actividades humanas del interior de las ciudades contribuyen al efecto “isla de calor”. La vegetación, especialmente los árboles, tiene un papel crucial en la reducción de estas temperaturas, porque además de la sombra, reflejan la luz del sol y al hacer la fotosíntesis, las hojas lanzan de nuevo agua a la atmósfera por el proceso de evapotranspiración, lo que produce una sensación de frescor. Se ha demostrado que los espacios verdes pequeños, no afectan la temperatura del aire de sus alrededores. sin embargo, a medida que el área verde general se incrementa (por la multiplicación de pequeños espacios verdes en los barrios) la distancia a la que el enfriamiento alcanza también aumenta de manera lineal. Una manera de enfriar la ciudad y dar bienestar a sus habitantes, sería esa, crear de nuevo un área verde pequeña en los barrios.


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