Espejos por oro y órganos reguladores por empresas

Carlos Peña

Los actores al igual que las circunstancias, cambian con el tiempo. Sin embargo, las intensiones de los sectores dominantes y opresores siguen siendo las mismas contra los oprimidos y vulnerables de nuestros pueblos. Esto puede evidenciarse desde los tiempos del despojo que hicieran los europeos a nuestros primeros pobladores cuando, entre otras cosas, entregaban espejos a los nativos a cambio del oro que por siglos les perteneció.

Igual situación se reprodujo durante las últimas décadas del siglo pasado, cuando la corporatocracia global dominante, a través de sus agencias multilaterales lanzaron sus sicarios económicos a los campos misioneros de la administración pública de los Estados considerados por algunos como “satélites”, con el propósito de también despojar a los pueblos de sus empresas y a cambio de ellas entregar órganos reguladores con los cuales, supuestamente, los Estados garantizarían la aplicación de las leyes e impedirían violaciones en los sectores correspondientes a las empresas en cuestión.

Nuestro pueblo también ha sido víctima de semejantes estafas desde la época colombina y como muestra tenemos muchos sectores, entre ellos, el eléctrico, telecomunicaciones, banca, seguros, mercados bursátiles, seguridad social, etc. Es sobre este último sector que quiero detenerme, pues es la seguridad social una de las áreas de la vida nacional en que los dominicanos están siendo sometidos a mayores humillaciones y abusos. La Ley de Seguridad Social creó figuras de intermediación tales como las Administradoras de Riesgos de Salud o ARS, que actuarían entre el paciente, que hoy no es más que el cliente y las prestadoras de servicios, entiéndase clínicas y hospitales. Así mismo, para fungir de intermediaria en el campo de las pensiones fueran creadas las Administradoras de Fondos de Pensiones o AFP. Esto ha provocado que en vez de un sistema de seguridad social, hoy tengamos en República Dominicana un “cartel de seguridad social”, que lejos de beneficiar al afiliado, entrega beneficios irritantes a los sectores dominantes que poseen esos negocios de la salud y las pensiones.


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