Estados Unidos analiza reasegurar patrimonio ante desastres naturales

Ross indicó que ese cambio protegería a los contribuyentes de un repentino incremento de los costos y defendería a la población de desastres

Ante el creciente costo de los desastres naturales, el Gobierno de Estados Unidos está adaptando una técnica del sector privado: la contratación de reaseguro.
La Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), que empezó a comprar reaseguro el año pasado para el programa nacional de seguro contra inundaciones, evalúa ahora expandir el plan, explicó el vocero Michael Hart por correo electrónico.

El reaseguro es la cobertura que contratan las compañías aseguradoras –o, en este caso, FEMA– como protección contra reclamos inesperadamente altos.

Si bien la exposición del Gobierno federal a episodios meteorológicos extremos y los consecuentes desastres naturales ha crecido, también lo ha hecho el papel del sector de reaseguro que cubre ese riesgo.

En 2014, Freddie Mac y Fannie Mae comenzaron a contratar reaseguro para protegerse contra una caída del valor de sus préstamos hipotecarios, lo que incluía las pérdidas ocasionadas por los desastres naturales.

La FEMA trabajó en 2017 con Guy Carpenter & Company, una subsidiaria de Marsh & McLennan Companies, para contratar reaseguro por valor de mil millones de dólares para 25 compañías como parte del programa de seguro contra inundaciones.

Este año, la agencia volvió a comprar reaseguro, esta vez por un valor de mil 460 millones de dólares para el plan.

En abril, la agencia anunció su intención de comprar un llamado bono catástrofe, que funciona como reaseguro, por el cual el inversor obtiene un retorno a menos que los costos del gobierno como consecuencia de un desastre natural superen un límite determinado. La FEMA no dijo cuánto pagaría el bono.

Por otra parte, Dennis Ross, representante republicano de Florida y vicepresidente de la subcomisión de Vivienda y Seguro de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara baja, ha presentado un proyecto de ley que llevaría a la FEMA a contratar reaseguro o productos similares como parte de su costo general por desastres, no sólo en el caso de inundaciones.

Ross indicó que ese cambio protegería a los contribuyentes de un repentino incremento de los costos y que también defendería a la población de los desastres al aumentar el incentivo del gobierno para reducir los riesgos.

Ejemplo de estas medidas serían la limitación del desarrollo en zonas vulnerables o la imposición de normas de construcción más estrictas.

“El capital privado va a imponer buenos métodos de manejo del riesgo”, mencionó Ross en una entrevista. “Se trata de fuerzas del mercado que contribuyen a comunidades más seguras, entornos más seguros, mejores ciudades”.

La Asociación de Reaseguro de Estados Unidos ha respaldado la propuesta de Ross, a quien le dijo en una carta del 31 de mayo que “comunidades, empresas y víctimas de desastres podrían beneficiarse mucho de un programa de reaseguro de transferencia del riesgo”.

Especialistas en reaseguro y catástrofes explicaron que es probable que el reaseguro proteja a los contribuyentes de costos inesperados, pero agregaron que dista de ser evidente que las reaseguradoras tengan suficiente influencia en el gobierno como para generar políticas que reduzcan la exposición de los estadounidenses al riesgo.

Estas medidas, además, tienden a ser impopulares, lo que explicaría el porqué no han sido adaptadas.


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