Eterna amistad: Bosch y Fidel

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Este 30 de junio se conmemora el 108 aniversario del nacimiento de Juan Bosch. Es buena oportunidad para recordar los actos que se realizaron en el país en ocasión de cumplir sus 70 años, en 1979, con la presencia de destacados intelectuales de América Latina y Europa. Referimos precisamente ese cumpleaños por la relación que tuvo con Cuba y Fidel Castro. No sólo por la emblemática presencia de cubanos, sino por la trascendental misión política de carácter internacional que le correspondió cumplir entonces, por encargo expreso del Comandante Castro, a Gabriel García Márquez.
Además del autor de Cien años de soledad, quien en 1982 obtendría el Premio Nobel de Literatura, asistieron a esa fiesta de la cultura en que se convirtió ese cumpleaños, los siguientes intelectuales, artistas y editores: los cubanos Nicolás Guillén; Julio Le Riverend Brusone, director de la Biblioteca Nacional de Cuba; el poeta Raúl Rivero; Regis Debray , intelectual francés y compañero del Che en las guerrillas bolivianas; los puertorriqueños Manuel Maldonado Denis, ensayista, y José Emilio González, ensayista y crítico literario; los venezolanos Miguel Otero Silva, novelista y fundador del periódico El Nacional, y Oscar Guaramato, escritor; la agente literaria española Carmen Balcells, editora de García Márquez, Bosch y de la mayoría de los escritores del “Boon latinoamericano”.
Los actos del cumpleaños, con la presencia de los invitados internacionales, se realizaron en La Vega y Santo Domingo, desde el sábado 30 de junio hasta el lunes 2 de julio, día en que fueron recibidos, en el Palacio Nacional, en compañía de don Juan, por el presidente Antonio Guzmán Fernández. Todos habían llegado el viernes, excepto el afamado escritor colombiano, que llegó el sábado en vuelo privado desde La Habana. Ese día, en la mañana, el Ayuntamiento de La Vega declaró visitantes distinguidos a los intelectuales, se develó una tarja en el lugar en que estuvo la casa donde nació Bosch, almorzaron en el Hotel Montaña, de Jarabacoa, y pernoctaron en esa ciudad. El domingo, se celebró un acto de masas en el club Mauricio Báez, en la Capital.
Tal como se dijo, además de venir a abrazar a su viejo maestro y amigo en su septuagésimo aniversario, García Márquez cumplió una misión especial del Comandante Castro para el presidente dominicano, Guzmán Fernández: hacerle saber al mandatario estadounidense de entonces, Jimmy Carter, por su intermedio, que si retiraba el apoyo norteamericano al dictador Anastasio Somoza y se evitaba una intervención militar en Nicaragua, el gobierno cubano se comprometía a no participar en los sucesos que se desarrollaban en El Salvador. Tras la reunión sostenida entre el afamado escritor y el presidente Guzmán, éste comunicó el mensaje a Carter a través del embajador estadounidense en nuestro país, Robert Yost. (La doctora Milagros Ortiz Bosch acompañó al laureado escritor durante su visita a nuestro país).
García Márquez fue entrevistado por medios locales e internacionales. El tema del momento: Nicaragua y el ya virtual triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) ante al Ejército somocista. Víctor Grimaldi, entonces miembro del Comité Central del PLD y director de Vanguardia del Pueblo, conversó con él para el semanario peledeísta.
“Los Estados Unidos necesitan el pretexto de una intervención cubana para poder intervenir ellos -explicó el autor de Crónica de una muerte anunciada-. A ellos les vendría como anillo al dedo una intervención cubana para decir que entran en defensa de la democracia y contra el comunismo, pero yo le puedo asegurar que no hay la menor posibilidad de que Cuba intervenga en Nicaragua, o que intervenga en América Central, porque conozco a los cubanos; son gentes sumamente inteligentes, sumamente lúcidas políticamente, y ellos se dan cuenta de que las condiciones en América Central, en América Latina, no están dadas para una participación solidaria de Cuba semejante a la que ha habido en África; y no solamente eso sino que son extremadamente cuidadosos (los cubanos) en su relación con Nicaragua, porque ellos saben que los Estados Unidos están buscando encontrar por lo menos un alfiler mandado por Cuba a Nicaragua, y están buscando un pretexto para intervenir. Yo le puedo asegurar una cosa: Cuba no dará de ninguna manera el pretexto para que los Estados Unidos intervenga en Nicaragua o en cualquier otro país de América Latina”.
Obviamente, García Márquez era el más llamado a conocer esa realidad. Y no fue casual que en la Declaración de Santo Domingo, firmada por distinguidos visitantes, se solidarizaban con la lucha anti-somocista y llamaban al gobierno de Guzmán a reconocer el Gobierno de Reconstrucción Nacional, anunciado por el sandinismo.


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