Expertos alertan sobre riesgos de cambio climático para cultivos

TO GO WITH AFP STORY BY ALAIN NAVARRO
An Egyptian worker gathers the crop at a corn field off the desert road, 80 kms west of Cairo, on September 21, 2008. Egypt boasts harvesting the first genetically modified corn crops in the Arab world. AFP PHOTO/KHALED DESOUKI
TO GO WITH AFP STORY BY ALAIN NAVARRO An Egyptian worker gathers the crop at a corn field off the desert road, 80 kms west of Cairo, on September 21, 2008. Egypt boasts harvesting the first genetically modified corn crops in the Arab world. AFP PHOTO/KHALED DESOUKI

El aumento de las temperaturas en el mundo podría afectar el cultivo de productos agrícolas comestibles de todo tipo, reduciendo con ello los rendimientos del maíz, la soja, el arroz y el trigo.
Esa es la sombría evaluación de un grupo de científicos de las Naciones Unidas reunidos para evaluar el impacto de un cambio en el clima. Los expertos advirtieron que la temperatura en el mundo es 1 grado centígrado (1,8 Fahrenheit) mayor que al comienzo de la revolución industrial y está en camino de aumentar 3 grados para fines del siglo.

La cosecha mundial de maíz puede disminuir en un 10 por ciento si las temperaturas suben 1,5 grados, un umbral que según el panel se podría alcanzar en 2035. Existe una amenaza similar para otros cultivos de alimentos, junto con un impacto para la ganadería desde bovinos hasta cerdos debido a las altas temperaturas y la amenaza a los suministros de alimentos para esos animales.

“Si no mantenemos el cambio climático por debajo de 2 grados, enfrentamos cada vez más interrupciones en los suministros de alimentos”, dijo Tim Benton, profesor de ecología de la Universidad de Leeds, en el norte de Inglaterra. “Casi todos los países dependen de los alimentos cultivados en otras partes. Una sequía en un lugar puede afectar los precios de los alimentos en cualquier parte. A medida que el clima se vuelve más extremo, existe el riesgo de un aumento de la volatilidad en la oferta de alimentos y los precios”.

El informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPPC) publicado el lunes en Incheon, Corea del Sur, sugirió que en las próximas décadas aumentará la presión por los mayores precios de los alimentos a medida que el clima más extremo hace que las condiciones para el cultivo sean cada vez más difíciles. Por ejemplo, este año los precios del trigo subieron debido a una sequía que afectó a los principales productores desde la Unión Europea hasta Australia.

Aumento de la presión. El cambio climático aumentará la presión sobre los precios de los alimentos, que ya se preparan para los efectos del crecimiento de la población mundial. La ONU estima que habrá 11.200 millones de personas en el planeta para fines del siglo, más de un tercio que los 7.600 millones de 2017.

Los mayores impactos en los rendimientos de los cultivos no se limitarán exclusivamente a los países más pobres del mundo. Desde el Mediterráneo hasta el Amazonas, los cultivos locales, como aceitunas y uvas, se verán afectados.

Incluso con un calentamiento inferior a 2 grados, se proyectan pérdidas del 8 al 14 por ciento en la producción global de maíz. Un aumento mayor causaría pérdidas de alrededor del 20 por ciento en algunas partes del mundo. Existe el riesgo de un escenario apocalíptico en el que los cultivos colapsen completamente en algunas áreas, según el informe.

Habrá una disminución de un tercio en la producción agrícola per cápita en el sudeste asiático si la temperatura aumenta 2 grados, mientras que en África occidental una reducción significativa en el rendimiento de los cultivos puede causar una grave escasez de alimentos en la región, según el informe.

Los enviados a las conversaciones del Acuerdo de París de 2015 solicitaron al IPCC que estudie lo que se necesitaría para limitar el calentamiento a 1,5 grados en lugar del objetivo anterior de 2 grados. Los científicos concluyeron que las emisiones de dióxido de carbono deberían reducirse en un 45 por ciento para 2030 desde los niveles de 2010 y luego reducirse a cero para 2050.