Expertos: guerra comercial podría revertir la baja inflación

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Los expertos opinan que una guerra comercial podría revertir la baja inflación que ha predominado en el mundo desde 1980.
Goldman Sachs cree que si el presidente estadounidense, Donald Trump, termina imponiendo aranceles a todos los bienes de los que él ha hablado, el incremento del gasto en consumo personal (PCE) subyacente (el indicador preferido por la Reserva Federal para analizar los precios) podría incrementarse en 15 puntos básicos en un año, una subida bastante modesta, pero otros bancos creen que el movimiento en los precios puede ser superior.
Commerzbank asegura que “la amenaza de ‘desglobalización’ no sólo tendrá consecuencias para la economía real; también podría revertir la tendencia de desinflación que domina desde los años 80”.
Se puede intentar cuantificar el efecto directo que tendrán los aranceles sobre los precios, pero lo que no se puede calcular con certeza son otros efectos que también presionarán la inflación al alza: “Las barreras arancelarias reducen la competencia y los incentivos para innovar.
Los consumidores tendrán menos opciones y encima a un precio superior”, señalan los economistas de Commerzbank.

El flujo libre de mercancías obliga a las empresas locales a establecer unos niveles de precios y calidad que puedan competir con los bienes y servicios que vienen de fuera.
Sin embargo, con unos aranceles elevados las empresas domésticas no necesitarán ser tan competitivas para ganar cuota de mercado dentro de sus países, lo que a la postre reducirá la innovación, el crecimiento y supondrá un alza de la inflación.

Los aranceles obligarán a las empresas a establecer sus centros de producción en ” ubicaciones menos eficientes incrementarían la presión inflacionaria”, comentan los expertos de Commerzbank.
Otra opción, en el caso de los aranceles que son específicos para China, es buscar otros países que produzcan bienes similares, pero en este caso también se perderá algo del binomio calidad-precio.

“El efecto amortiguación que ha tenido la globalización sobre los precios disminuiría en esta transición hacia un régimen económico más regional. Esto podría cambiar las prioridades de los bancos centrales, que se han centrado principalmente en apoyar el crecimiento económico en los últimos 20 años, y probablemente resulte en unos tipos de interés más altos”, según destacan los economistas de Commerzbank.

Si esta disputa se extiende y todos los bloques terminan imponiendo aranceles unos contra otros se produciría una reorganización de la economía global, acabando con “la marca que ha caracterizado la globalización descomponiendo los procesos productivos en diferentes pasos y distribuyendo la producción a través de las localizaciones más eficientes”.

Esta forma de funcionamiento de la economía global ha sido clave para que la productividad creciese con fuerza y con ella el crecimiento: “La carrera por subir aranceles amenaza con romper estas cadenas globales de producción obstaculizando la tendencia de crecimiento.
Así, los bienes intermedios serán más caros para las empresas y tendrán un coste elevado… Si las barreras arancelarias son demasiado altas, las cadenas de producción globales dejarán de tener sentido económico… las multinacionales tendrán que despedirse de estas cadenas y producir en su país a un mayor coste”. Que se produzcan todos estos acontecimientos dependerá de si la batalla que se está produciendo entre EEUU y China se convierte en una guerra en toda regla con más implicados.


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